domingo, 23 de enero de 2011

Animales: CONCIENCIA DE LA MUERTE (Fragmento)

    El texto que vais a leer a continuación pertenece a ¡Vivan los animales!, escrito por el filósofo español Jesús Mosterín. En el prólogo, el filósofo nos dice: “Todo lo que decimos acerca de los animales vale también para nosotros. Por eso nuestra celebración de los animales es una autocelebración. Y nuestra conciencia animalista es un componente esencial de nuestra propia autoconciencia. […]     Los diez últimos capítulos están dedicados a la denuncia de la crueldad y a la reivindicación de una convivencia armoniosa entre todos los habitantes de este pequeño planeta. Los animales no humanos han sido y siguen siendo maltratados hasta extremos inverosímiles de crueldad, en nombre de un especieísmo mafioso y supersticioso, basado en la ignorancia científica y la irresponsabilidad moral”.

   Procuraré ir compartiendo con vosotros algunos textos del libro con la idea de animaros a su lectura.


Imagen: Perrita en la tumba de su amigo humano

CONCIENCIA DE LA MUERTE

  Que nosotros sepamos, los humanes (humanos) somos los únicos animales conscientes de que la muerte nos aguarda, los únicos que sabemos que vamos a morir. De todos modos, es posible que otros animales también tengan conciencia de la muerte como , por ejemplo, los elefantes.

   Los elefantes reconocen la muerte de sus congéneres. Como señala Cynthia Moss, que ha pasado 30 años observando a una familia de elefantes salvajes en Amboseli (Kenia), “los elefantes… parecen tener algún concepto de la muerte. Es probablemente su característica más extraña. A diferencia de otros animales, los elefantes reconocen sus cadáveres o esqueletos. Aunque no prestan atención a los restos de otras especies, siempre reaccionan ante el cuerpo de un elefante muerto”. Ante el cadáver de un elefante, toda la familia de elefantes se detiene y se pone tensa. Primero acercan sus trompas para olerlo, luego palpan y mueven con cuidado los huesos, sobre todo los del cráneo, como si trataran de identificar al difunto. Otras veces, reconocen al muerto y arrojan tierra y hojas sobre sus restos.

   Cuando un elefante muere, toda la manada se preocupa. Si se trata de una cría, su madre permanece junto al cadáver varios días e incluso trata de transportarla consigo con ayuda de su trompa y sus colmillos. El resto de la manada permanece a su lado o reduce el paso. Cuando se muere un adulto, los otros elefantes tratan de levantarlo y no se separan de él hasta que sus restos entran en putrefacción. A veces velan el cadáver, ahuyentando a los carroñeros, e incluso medio lo entierran con hojarasca. La muerte de la matriarca de la familia causa una general consternación y puede conducir a la disgregación del grupo. Todas estas costumbres de los elefantes facilitan la carnicería de los cazadores y furtivos. Si matan a un individuo de la manada, pueden matar a todos, pues los demás, lejos de huir, tratarán de acompañar al difunto.



Comentario personal sobre el texto: 

   Los que convivimos con animales no humanos y procuramos aprender de ellos, observándoles en su conducta, podemos tener una opinión diferente a lo mencionado en esta frase: “los humanes (humanos) somos los únicos animales conscientes de que la muerte nos aguarda, los únicos que sabemos que vamos a morir”. No sólo los elefantes tienen conciencia de la muerte, los perros, los gatos, y otras criaturas sensibles también. Personalmente he tenido la dura experiencia de ver cómo la vida de mis queridos gatos o perros se acercaba a su fin. Puedo afirmar que, cuando esto ha ocurrido, he percibido que ellos también estaban conscientes de que su vida estaba terminando, con su mirada y sus gestos, me estaban diciendo que iban a morir. Los que hemos presenciado esta despedida no podremos olvidarla nunca. Sus ojos se quedarán clavados en nuestra memoria y en nuestro corazón hasta el fin de nuestros días. 

    En los momentos más dramáticos e importantes en la vida de cualquier individuo (sea humano o no) las palabras sobran. Dicen que quien no comprende una mirada tampoco entenderá una larga explicación. ¿No sabe el toro torturado en una plaza que va a morir? ¿No sabe el cerdo, el cordero, la vaca o el pollo, cuando es dirigido al matadero, que ahí mismo le van a asesinar? Si no es así, ¿por qué pretenden huir? Cuando un animal corre peligro intenta escapar, hasta una mosca lo hace. ¿Esto no es estar consciente de la muerte?

   En la sabiduría popular encontramos el conocimiento que a veces no existe en los libros científicos. Hay una canción española muy antigua titulada “Yo soy esa”, que dice así: “Yo era muchas cosas que ya se han perdido / en los arenales de mi voluntad/ Y ahora soy lo mismo que un perro sin amo, / que ventea el sitio donde va a morír”. Sí, los animales también están conscientes de su muerte,  y, como escribió León Felipe en su poema Escuela, incluso mueren más dignamente que muchos seres humanos: “vi morir a un asno / y vi morir a un capitán... / y el asno murió mejor que el capitán”


   Los científicos sabrán mucho de ciencia, pero a veces saben poco de la vida.




Imagen: Perro que se niega a abandonar el cadáver de su amigo asesinado. 


http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?p=10686791&sid=a9b66234b0e3683d1f6ac8083f86e9e5



Elephants Mourning /

 Elefantes Lloran la Muerte de un Compañero

http://www.youtube.com/watch?v=D_-Tr63MMow




Aquí podéis leer parte del de León Felipe Escuela


En este enlace encontraréis el poema completo:

4 comentarios:

  1. cuanta razón lleva tu texto, ellos también saben que se acerca su hora y nos lo hacen saber a los amos, eso te lo puedo decir por experiencia, yo tuve un perrin durante dieciseis años , y en el ultimo mes de su vida todos los días se despedía de mi con su mirada llena de tristeza y melancolia como si me dijera no te digo adios si no un hasta luego amina, bueno no puedo seguir porque todavía me emociono un poco, así que un besin muy grande de esta asturiana.

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  2. Amiga asturiana, comparto tu comentario, y entiendo tu tristeza al recordar malos momentos. A mí me ha ocurrido lo mismo cuando estaba escribiendo el texto. He tenido que parar un momento porque los recuerdos de mis queridos animales, a los que acompañé hasta su último momento de vida, me llenan de dolor, un dolor tan agudo que sólo lo puede entender el que ha querido con todo el corazón a sus queridos amigos de cuatro patas; alguien como tú.
    Un beso muy fuerte.

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  3. Acabo de perder a mi perro y a mí me daba la sensación de que con su mirada me pedía ayuda y que no entendía por qué lo estaba pasando tan mal.

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  4. Hermoso texto. Es así y también estoy llorando.

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