martes, 14 de diciembre de 2010

Nietzsche: Naturaleza y animales

Quien se aleja totalmente de la naturaleza, se aleja también de sí mismo: jamás podrá beber el agua fresquísima que emana de su fuente más íntima.

El caminante y su sombra. Aforismo nº 200

La naturaleza olvidada.— Hablamos de la naturaleza, y al hacerlo nos olvidamos de nosotros mismos, pero nosotros somos también naturaleza. Por lo tanto, la naturaleza es algo totalmente distinto de lo que pensamos cuando hablamos de ella.

El caminante y su sombra. Aforismo nº 327

Nenúfar

Las relaciones con los animales.— Puede seguirse la aparición de lo moral en la forma como nos comportamos con los animales. Cuando no intervienen la utilidad y el daño observamos un sentimiento de total irresponsabilidad: matamos o herimos, por ejemplo, a los insectos, o los dejamos vivir, sin pensar por lo general en ellos. Tenemo unas manos tan rudas, que nuestras caricias a las flores o a los animalitos, son casi siempre mortíferas para ellos, lo que no impide de ningún modo que esto nos produzca placer. Hoy es la fiesta de los animalitos, el día más sofocante del año: mirad como todos hormiguean y se arrastran a nuestro alrededor, y nosotros, sin pretenderlo pero sin evitarlo, aplastamos aquí un gusanillo y allá un pequeño insecto volador. En cuanto los animales nos resultan nocivos, aspiramos a destruirlos por cualquier medio. Y estos medios son con frecuencia muy crueles, sin que sea esta nuestra intención: es la crueldad de la irreflexión. Si, por el contrario, nos resultan útiles, los explotamos, hasta que una razón más sutil nos enseña que podemos beneficiarnos de ciertos animales manteniéndolos y cuidándolos, es decir, domesticándolos. Sólo entonces nace allí una responsabilidad. Se evitan los tratamientos bárbaros a los animales: hay quien se irrita cuando ve que alguien trata mal a una vaca, en plena conformidad con la moral de la comunidad primitiva, que ve en peligro a toda la comunidad en cuanto un individuo comete una falta. Quien observa un delito en la comunidad teme que le sobrevenga a él indirectamente un daño, y cuando vemos maltratar a los animales, tememos por la calidad de la carne, por el cultivo de la tierra, por los medios de comunicación. Además, quien es cruel con los animales suscita la sospecha de que también lo será con los individuos débiles, con los sujetos inferiores e incapaces de vengarse, y se le considera innoble despreciable.

El caminante y su sombra. Aforismo nº 57


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