martes, 23 de noviembre de 2010

Vivir en el infierno

Juan se siente maltratado por su mujer, María. En ocasiones, especiales y breves,  la tortura física y psíquica que María ejerce sobre Juan y sus hijos les da una tregua. Esos días no reciben insultos, golpes o palizas. Ésto ocurre cuando María está feliz, ya sea porque ha asistido a una magnífica corrida de toros, donde el matador ha hecho una buena faena, o porque ha tenido un estupendo día de caza (su deporte favorito). Son días en los que María está radiante, incluso cariñosa. Para ella no hay nada más enriquecedor que disfrutar de una buena montería con sus amigas. Se siente como el torero que tiene en sus manos la vida del toro, como un dios (que no le ha dado la vida al animal pero sí tiene el poder de arrebatársela). Exceptuando estos fugaces momentos, la existencia  de Juan y sus hijos es un infierno. Cuando María regresa del trabajo, aunque Juan procura tener la casa ordenada y la cena preparada (él tiene que encargarse de esas tareas después de una jornada laboral agotadora), siempre encuentra algún motivo para crear una discusión, ya sea porque la sopa está fría o porque la hamburguesa está poco hecha, o porque sí, sin más. María entonces ordena a los tres pequeños ponerse en fila y les da a elegir el cinturón con el que les va a azotar. Cuando cree que ya han tenido suficiente, les manda irse a dormir (no sin advertirles que no quiere oír gemidos). Después le toca el turno a Juan, por llorar y suplicar que no pegue a los niños. Le golpea y le arrastra hasta la cama, y allí le fuerza sexualmente hasta dejarle sangrando. María ríe mientras apunta con el rifle de caza la cabeza de Juan. Los golpes no cesan hasta que Juan pierde el conocimiento.

Cuando Juan  despierta se ve rodeado de policías. Uno de ellos está hablando por teléfono, y le escucha decir: “El detenido debió sufrir una caída durante la huida, después de cometer el crimen. Ha permanecido incosciente hasta ahora. Hemos encontrado el cadáver de su mujer. Al parecer, la ha matado con la escopeta de caza.   Por suerte, los niños estaban en la escuela”. Juan se mira las manos, están ensangrentadas. Luego mira a su alrededor y ve a sus vecinos gritando: “¡Asesino, asesino!. Al final la has matado. ¡Cobarde!. ¡Justicia para María!

 

Nota aclaratoria:
El relato ficticio que acaba de leer es lo que podría haber soñado Juan (el verdadero maltratador) mientras estaba inconsciente, después de asesinar a su mujer, María. Este extraño sueño ha sido la herramienta que he utilizado para mostrar el hecho extraordinario (pero no imposible) de que un hombre se vea en estas circunstancias. Sin embargo, sí estamos acostumbrados a que sea una mujer quien padezca este infierno. Los detalles sobre las vejaciones y torturas a las víctimas reflejan con fidelidad los testimonios de mujeres maltratadas que han sido publicados en la prensa recientemente.

Paso a continuación los datos de la prensa de donde he extraído la información:

63 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
En España, más de 100.000 mujeres reciben actualmente atención por ser víctimas de la violencia machista.





El presunto asesino de la azada fue absuelto porque el juez no creyó a la víctima.
Diez días antes del asesinato, el juez absolvió al agresor porque la víctima no había mostrado "pasión y convicción" en el juicio.
La víctima, R. R. C., de 42 años, denunció el pasado 1 de junio a su pareja, J.H.F., de haberla insultado y amenazado con una escopeta de caza tras haberla acusado de tener un amante con el argumento de que "si no era para él no era para nadie", así como de haberla agredido físicamente.



Cada 15 segundos una mujer es agredida
Cada 15 segundos, en alguna parte del mundo, una mujer es agredida. En Sudáfrica, una mujer es asesinada cada seis horas por un compañero íntimo. En Guatemala son asesinadas dos mujeres cada día. En Honduras se registraron el año pasado 405 feminicidios y en 2007 en la India fueron asesinadas 22 mujeres al día por cuestiones relacionadas con la dote.



Testimonios de mujeres que han sobrevivido al maltrato

Mujer de guardia civil:
Agredida física y sexualmente durante 33 años, cuenta cómo su ex marido, un agente de la Guardia Civil, solía llegar a casa de mal humor y, en cualquier momento, se desataba una bronca. "Ponía en fila (a sus cinco hijos) y les daba a elegir el cinturón con el que querían que les azotara”. En una ocasión “vi la pistola en mi cabeza”, explica la mujer que aun tiene pánico de encontrarse con su exmarido.

Profesora universitaria:
En una ocasión, su marido empezó a zarandearla y, sin mediar palabra, le dio un cabezazo en la cara. La dejó sangrando e inconsciente. "Cuando me levanté tenía a mis dos pequeños llorando a mi lado", explica la víctima. Pero cuando más la humillaba era cuando la forzaba sexualmente hasta dejarle sangrando, y añade: “luego se reía”.
Sus hijos también sufrían maltrato. En una ocasión, uno de ellos se puso enfermo porque su padre le obligó a pasar varias horas fuera de casa porque lloraba. Era invierno y había nevado. Cuando explicó ante un tribunal los maltratos padecidos por sus hijos, el juez dijo que se trataba del derecho de corrección (a educar) del padre.



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Dentro de un maltratador reside un gigantesco cobarde







Este último es un buen vídeo pero creo que sobra el enfoque religioso del final 

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