jueves, 4 de noviembre de 2010

Sacar fuerzas de flaqueza

Itzhak Perlam, nacido en Tel Aviv en 1945, está considerado uno de los mejores violinistas del siglo XX. A los cuatro años contrajo poliomelitis (una enfermedad que afecta al sistema nervioso central y causa parálisis) , lo que le obligó a usar muletas para caminar.
Me gustaría que leyeseis lo que le ocurrió a Perlman mientras tocaba el violín en un concierto en el Lincoln Center de Nueva York y cómo supo salir de una situación angustiosa. A continuación os pongo el enlace de un vídeo donde se puede ver a este hombre sonriente tocando maravillosamente el violín en un recital con una obra de Sarasate (uno de mis compositores españoles preferidos), dando una verdadera lección de valor y sabiduría ante la vida a pesar de sus impedimentos físicos.



Perlman



El caso de Yitzhak Perlman: sin cuerdas
El siempre brillante violinista Yitzhak Perlman ejemplificó lo extraordinario en un recital inolvidable en el Lincoln Center de Nueva York. Al principio de una obra orquestal en la que él era el solista, se le rompió una cuerda. Todo el mundo oyó que se partía, y la orquesta dejó de tocar. Normalmente, un músico habría cambiado la cuerda. Se habría producido un comprensible retraso. En el caso de Perlman, la espera habría sido más prolongada. Víctima de una polio en su infancia, camina despacio y con esfuerzo —aunque de modo majestuoso—, con muletas y aparatos ortopédicos en las piernas. Deja las muletas en el suelo y se quita los aparatos ortopédicos antes de empezar a tocar. Habría tenido que volvérselos a poner y haber abandonado el escenario, y vuelto a salir después de efectuado el cambio.
En lugar de eso, hizo algo inimaginable. Se quedó donde estaba, con el instrumento imperfecto, y asintió con la cabeza hacia el director para que volviera a empezar la pieza. Jack Rimer, un periodista del Houston Chronicle que se encontraba entre el público, escribió después: “Y tocó con tanta pasión, tanto poderío y tanta pureza como no se había escuchado antes. Por supuesto, cualquiera sabe que es imposible interpretar una obra sinfónica con sólo tres cuerdas. Yo lo sé y usted también, pero esa noche Yitzhak Perlman se negó a saberlo […] Cuando terminó, se produjo un silencio impresionante en la sala. Y, acto seguido, la gente se levantó y lo aclamó. Hubo una salva extraordinaria de aplausos desde todos los rincones del auditorio. Estábamos todos en pie, gritando y vitoreando, haciendo todo lo que podíamos para demostrar lo mucho que habíamos valorado lo que había hecho”.
Entoces Perlman dijo algo profundamente filosófico al público, y tan inolvidable como su interpretación: “A veces, corresponde al artista averiguar cuánta música se puede seguir tocando con lo que le queda, ¿saben?”
Y aunque usted sea como la mayoría de nosotros, que no somos músicos ni deportistas deportistas de talla mundial, la enseñanza de Perlman se puede seguir aplicando. ¿A qué? A nuestra vida misma. Vivir bien es también una forma de arte y exige un mayor dominio que el de la música y los deportes. Ésa es la gran lección que Jack Reimer y muchos más aprendieron en ese recital. Según palabras de Reimer: “Así que tal vez nuestra tarea en este mundo inestable, desconcertante y tan cambiante en el que vivimos sea tocar música, al principio con todo lo que tenemos y, después, cuando eso ya no es posible, tocar música con lo que nos queda”.
Citas de libro Pregúntale a Platón
del profesor de filosofía Lou Marinoff
Vídeo de Perlman ( este vídeo no me permite insertarlo para compartirlo con vosotros, tendréis que ir al enlace)
http://www.youtube.com/watch?v=wEmbFSiJzEQ
Este es otro tema también de Sarasate (una maravilla, no dejéis de escucharlo)





Aquí le podéis ver con una alumna

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