domingo, 7 de noviembre de 2010

LA DRAMÁTICA AGONÍA DEL TIBURÓN

Los barcos españoles lideran la flota europea de pesca de tiburones. Y el puerto de Vigo es la capital principal en Europa del comercio de su carne y aletas.

 

Sopa de aletas de tiburón. Por comer algo raro en el restaurante chino. ¿Sabes cómo se obtienen muchas de esas aletas gelatinosas de nuestro último capricho gastronómico? Descúbrelo en este vídeo, extracto de la fabulosa película Oceans de Jacques Perrin.
Pero ten cuidado, son imágenes que pueden herir tu sensibilidad. De hecho la van a herir, pues resultan absolutamente terroríficas (por lo real).
Es la práctica ilegal (pero habitual) del “aleteo”. Consiste en cortar las aletas a un pobre tiburón vivo y tirarlo luego al mar como quien arroja un cacharro inservible a la basura. Verlo hundirse y ahogarse en el fondo, incapaz de moverse, agonizando

Es evidente. Los tiburones no son peligrosos. Los peligrosos somos nosotros. Y el mar Mediterráneo, el lugar más arriesgado donde pueden vivir. Según la organización Oceana, el 40 por ciento de las especies de tiburones y rayas del Mediterráneo están en peligro de extinción por la contaminación, la destrucción de sus hábitats y la pesca, accidental o intencionada, lo que convierte al “Mare Nostrum” en el lugar más peligroso del mundo para el pez más temido del planeta.
Las estadísticas así lo demuestran. Cada año se pescan en el mundo alrededor de 200 millones de tiburones, frente a cinco muertes humanas de media por ataques suyos a nuestra especie.
Problema de los chinos, diréis algunos. Pero no es verdad. Los españoles tenemos mucha culpa. Nuestros barcos lideran la flota europea de pesca de tiburones. Y el puerto de Vigo es la capital principal en Europa del comercio de su carne y aletas.
Creo que voy a ver el vídeo, sólo por renegar de mis compatriotas. Y para pediros a todos vosotros que nunca se os ocurra comer sopa de aleta de tiburón.


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