miércoles, 6 de octubre de 2010

El fanatismo religoso y sus víctimas propiciatorias

El texto que a continuación comparto con vosotros está copiado del libro Pregúntale a Platón del profesor de filosofía Lou Marinoff.
Nota: Los paréntesis y el texto entre ellos es mío.


       “Las religiones organizadas nos presentan toda suerte de paradojas. Por un lado, conceden solaz y consuelo a las personas que sufren en el  mundo. Por otro, justifican y perpetúan el sufrimiento innecesario. […] Por un lado, todas las escrituras predican el amor, la paz y la tolerancia universales (no todas, por supuesto). Por otro, las escrituras se han tergiversado para justificar el odio, la violencia y la intolerancia. Por un lado, todas las religiones tienen adeptos sabios, benévolos y santos (una vez más: no todas las religiones tienen entre sus adeptos individuos con las virtudes mencionadas). Por otro, todas las religiones también cuentan con partidarios insensatos, malévolos y profanos.


    
     […] Las religiones principales llegaron a ser “principales” gracias a la conquista política. La historia nos muestra que la combinación de fanatismo religioso y ambición política es lo que, principalmente, ha dado lugar a un sufrimiento a gran escala. Cuando los fanáticos de cualquier fe o de cultos tribales o ateos han obtenido poder político, han infligido sufrimientos innecesarios.

 


     […] Los intolerantes propagan el sufrimiento, porque no perciben la humanidad de los demás y porque cometen el terrible error de suponer que la raza, el sexo, el género o la étnia convierten a algunas personas en “más” humanas que otras. Del mismo modo, los fanáticos religiosos aumentan el sufrimiento al no tener en cuenta la humanidad de las personas que veneran a dioses distintos de formas diferentes y al cometer el mayúsculo error de suponer que en el mundo hay “infieles” a quienes deben convertir o eliminar. Otra buena prueba para cualquier persona religiosa, o cualquier “nación religosa”, consiste en comprobar si esa persona o nación necesita un enemigo, alguien o algún grupo al que demonizar o utilizar de chivo expiatorio.

     […] Quien quiera que necesite enemigos, infieles o demonios para dar sentido a su existencia, vive sumido en un caos mental. Lo que más les conviene, a ellos y al resto del mundo, es que cambien de estado de ánimo; lo que menos les interesa, a ellos y al resto del mundo, es que propaguen ese estado de ánimo caótico”.

Hasta aquí la cita del libro Pregúntale a Platón.


En lo que respecta a la “intolerancia” de los fanáticos religiosos que no “perciben la humanidad de los demás” y “cometen el terrible error de suponer que la raza, el sexo, el género o la étnia convierten a algunas personas en “más” humanas que otras” o más dignas del derecho a vivir, tengo que aclarar que esta intolerancia o este desprecio a la vida ajena también se aplica a aquellos individuos no humanos, convirtiéndolos en víctimas propiciatorias, otorgando a la especie humana  el derecho de torturar y asesinar animales con un sistema nervioso parecido al de cualquier humano (en este punto  hay que recordar que los humanos compartimos un 98% de genes con los animales y un 90% con los ratones).
En España el fanatismo religioso es el culpable de la mayoría de los "festejos" populares donde se asesina a un toro o un becerro, en honor a una virgen o un santo. Según un estudio periodístico "Cada año se maltratan 60.000 animales en nuestras "fiestas"









Este fanatismo ha sido el mayor causante de sufrimiento y  derramamiento de sangre inocente en la historia. Las guerras más atroces y crueles han tenido como estandarte la religión.  Cabe recordar que “gracias” a la enseñanza cristiana la mujer ha sido pisoteada y rebajada como un ser inferior al hombre, una esclava del hombre.  Dentro del  colectivo de “inferiores” también se han encontrado individuos de razas o etnias diferentes a la del hombre blanco europeo, usados durante siglos como esclavos, y en muchos casos exterminados, con la debida bendición de la Iglesia.  La lista de víctimas es interminable y sangrante.

 
Libertad religiosa sí, pero esta libertad se debería terminar cuando, por las creencias religiosas, se causa daño o se asesina  a otro individuo. Ejemplos recientes: Ablación o circunsición femenina y la lapidación.

En estos días hemos tenido noticias de dos mujeres asesinadas por el método de lapidación por motivos religiosos. Una de las víctimas ha sido una mujer asesinada por su marido, de origen pakistaní, en Italia. La mujer se negó a aceptar un matrimonio arreglado para su hija de 20 años. “El agresor, Hamad Kahn Butt, un obrero de 53 años, arrastró el domingo a la mujer al piso y la mató arrojándole pedazos de ladrillos, mientras su hijo de 19 años, Humair, agredía a su propia hermana”. El siguiente caso ha ocurrido en Pakistán donde un grupo de hombres, milicianos talibán, ha lapidado este lunes a una mujer en el noroeste de Pakistán, indignados porque había sido vista junto con un hombre.
La lapidación ha sido mostrada en un vídeo obtenido por una televisión de Dubai, y en el mismo se puede ver cómo un grupo de hombres se reúne alrededor de una mujer con una capucha negra en su cabeza, tras lo cual comienzan a recoger piedras de gran tamaño que le lanzan hasta que queda inconsciente”.


Creo que viene bien terminar con este poema de Benedetti “El santo se pregunta”


Arrinconado en mis plegarias buenas
e inútiles, soberbio en mis acciones
que a nadie arriman ley o quitan penas,

aislado espectador de mis histriones,
histrión yo mismo como un árbol seco
que cabeceara para sus gorriones,

guardia solemne de un instante hueco,
cómo saber, cómo saber, dios mío,
cuándo invento virtud y cuándo peco,

cuándo confundo el cielo con el río,
cómo saber si el río es poco llanto,
cómo saber, cómo saber, dios mío,

si eso que llamo Dios es otro espanto.


 





Enlaces de las dos noticias:
Otra mujer asesinada en nombre de Alá. La lapidan porque había sido vista junto con un hombre
Aquí se puede ver el vídeo de la lapidación:


Italia: marido de origen paquistaní asesina mujer a pedradas



Más información:

El uso de la lapidación en Irán

 


Reliquias de un pasado sangrante




3 comentarios:

  1. Hay más muertes en nombre de Dios que del Diablo ¿y en el nombre del ateísmo?...Cero muertes.

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  2. Spooky, creo que cualquier creencia o doctrina religiosa se puede defender siempre y cuando no haya víctimas involuntarias de ninguna especie (incluyendo aquí las víctimas de la tortura, aunque no lleguen a perder su vida). Eso sería lo ideal y razonable.
    Hay personas que por su religión se dan latigazos para cumplir alguna promesa...Por mi parte, si ellos lo deciden y quieren hacerlo, allá ellos.
    ¿Por qué no lo harán los que celebran sus festejos religiosos con corridas de toros o becerradas? Podíamos darles ideas para que dejaran en paz a los animales...

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  3. Te apoyo, tienes la venia para argumentar sólidamente las injusticias y lo que provoca la ignorancia y la brutalidad juntas en el ser humano.

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