sábado, 11 de septiembre de 2010

La Junta de Andalucía detecta la toxina botulínica en 223 aves acuáticas muertas en varias lagunas de Baena

La Consejería de Medio Ambiente ha detectado la presencia de la toxina botulínica en los análisis realizados a las aves acuáticas que han aparecido muertas, unas 223, en la Laguna de la Quinta, la de Casasola y la del Rincón del Muerto, en el término municipal de Baena (Córdoba).


Según informó en un comunicado, los primeros animales muertos fueron retirados el pasado 18 de agosto por agentes de medio ambiente y tanto éstos como los que fallecieron en días posteriores fueron objeto de análisis para determinar las causas de la mortandad, que ha sido por botulismo. No obstante, "la actuación de la Consejería de Medio Ambiente ha permitido que el número de animales fallecidos haya ido remitiendo sensiblemente a lo largo de los días y en la actualidad apenas se encuentran ejemplares sin vida en las lagunas".

   El botulismo no presenta ningún riesgo de contagio para los humanos y es relativamente común en este tipo de animales por el hábitat en el que viven. Esta toxina se puede encontrar en la tierra rica en materia orgánica, los barros, el agua, en el interior de vertebrados e invertebrados y en el material vegetal en descomposición.  Por lo general, si un ave tiene la toxina, la bacteria invade su organismo tras su muerte y las larvas absorben la toxina producida constituyendo así una fuente de intoxicación para el resto de las aves. Por ello, el procedimiento es retirar todos los cadáveres que vayan apareciendo para evitar así el contagio.

   Los agentes de medio ambiente han recogido 223 cadáveres, mientras que otros 22 ejemplares han sido trasladados con vida al Centro de Recuperación de Especies Amenzadas (CREA) de Los Villares. La especie más afectada es el ánade real, ya que han muerto 169 ejemplares. También se ha visto afectada la focha común y la cerceta común, entre otras especies.

ECOticias.com – ep



Aves acuáticas muertas con síntomas de botulismo


El botulismo aviar esta relacionado con una forma de envenenamiento por alimentos que las aves desarrollan al ingerir una toxina neuroparalizante producida por la bacteria clostridium botulinum, que impide la respuesta muscular del organismo. La avifauna afectada por esta toxina suelen presentar síntomas tales como la parálisis con incapacidad para volar, sumergirse, caminar y mantener el cuello erguido, sobreviniéndoles la muerte por ahogamiento si está en el agua o por paro respiratorio.

La aparición de la bacteria suele coincidir durante los meses estivales, momento en el que se dan las condiciones de temperatura o del estado del agua que le permite desarrollarse, puesto que, puede permanecer en estado vegetativo y latente durante varios años en el interior de los vasos lagunares.

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