viernes, 17 de septiembre de 2010

El arte de silenciar la conciencia

En la novela de Italo Calvino El vizconde demediado, encontramos un diálogo sobre el arte de construir instrumentos de tortura, “patíbulos para inocentes” y los recursos de la conciencia para evadir el sentimiento de culpa y de responsabilidad en el personaje de Pietrochiodo, carpintero de la corte. Al igual que Pietrochiodo, el ser humano (en general) evita meditar sobre los resultados de sus actos, a tal grado que algunos han extirpado para siempre la conciencia de su ser, otros la tienen mal educada, convirtiéndose en individuos incapaces de sentir remordimiento, sin escrúpulos, sin ética. Lo que debería ser un mecanismo de alarma interior a la hora de obrar, ha dejado de cumplir su función.

 

"En esta trágica coyuntura, el maestro Pietrochiodo había perfeccionado mucho su arte de construir horcas. Ahora eran auténticas obras maestras de carpintería y mecánica, y no sólo las horcas, sino también los potros, las árganas y los otros instrumentos de tortura con los que el vizconde Medardo arrancaba confesiones a los acusados. Yo estaba a menudo en el taller de Pietrochiodo, porque era muy hermoso verlo trabajar con tanta habilidad y pasión. Pero un tormento roía siempre el corazón del albardero. Lo que él construía eran patíbulos para los inocentes. “¿Cómo me las arreglo —pensaba— para que me encarguen construir otra cosa igualmente bien ideada, pero que tenga una finalidad distinta? ¿Y cuáles pueden ser los nuevos mecanismos que constuiría de mejor grado?”.  Pero al no hallar respuesta a estas preguntas, trataba de expulsarlas de su mente, empeñandose en hacer las maquinarias más bellas e ingeniosas que podía.
    Tienes que olvidarte de la finalidad para la que servirán —me decía también a mí—.
Míralos sólo como mecanismos. ¿Ves qué hermosos son?"



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