lunes, 13 de septiembre de 2010

ANIMALES QUE AYUDAN A LOS HUMANOS: Los perros II





Los perros no dudan nunca a la hora de arriesgar la vida para rescatar a sus compañeros humanos. 
Después de la destrucción del World Trade Center, los perros de rescate trabajaron incansablemente y con gran coraje en la zona cero junto con sus valientes adiestradores. Uno de estos perros, Servus, pastor belga Malinois de 9 años, cayó a una distancia de 4,50 m bajo un montón de polvo. Consiguieron sacarlo y estaba casi asfixiado . Cuando se hubo recuperado , su adiestrador , Chris Christiensen, intentó llevárselo a casa a descansar, pero para su sorpresa Servus se negó a subir al coche. “ Se quedó allí mirandome”, dijo Chirs. Al final, ese día acabaron trabajando siete horas más. Muchos otros perros trabajaron hasta casi desfallecer y necesitaron tratamiento veterinario antes de poder continuar. Uno de ellos murió. 

Omar Eduardo Rivera se encontraba trabajando en su despacho en el piso 71 de la torre norte cuando el avión secuestrado chocó contra el edificio, veinticinco pisos por encima de él. El señor Rivera es ciego y su perro lazarillo, Salty, estaba en ese momento tumbado a sus pies. El señor Rivera contó: “Me levanté y pude oír cómo caían y volaban trozos de cristal. Sentí cómo el humo llenaba mis pulmones y cómo el calor iba volviéndose insoportable”. Por supuesto, todo estaba oscuro como la boca de un lobo, en su mundo sin vista. Sabía que no podía ponerse a correr escaleras abajo debido a la confusión causada por los gritos, chillidos y pasos presurosos. Pensó que se resignaría a morir, pero esperaba que Salty pudiera escapar.” Le desaté, le acaricié la cabeza, le empujé y le ordené que se fuera”. Durante varios minutos el señor Rivera se las arregló sólo en el caos reinante , pero de repente sintió un empujón familiar a la altura de las rodillas. Salty había vuelto para guiar a su amigo hasta la calle. “Fue entonces cuando estuve seguro- dijo el señor Rivera- de que me quería tanto como yo le quería a él”. La pesadilla del descenso les llevó una hora y salieron del edificio justo antes de que se desplomara.




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3 comentarios:

  1. He olvidado poner la fuente de la información y hay algún problema para reeditarlo.
    Estos relatos están copiados del libro
    Los Diez Mandamientos de Jane Goodall & Marc Bekoff.

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  2. Yo, los que mejor conozco , son los perros y puedo asegurar que son unos seres maravillosamente leales, dulces y cariñosos.
    En favor de los humanos diré, que también los hay que saben comportarse con lealtad, gratitud y amor.
    Tampoco podemos sacrificarlos a todos, aunque haya muchos que no merezcan el calificativo de racionales y mucho menos de seres...
    Ya que más bien parecen engendros del odio, la rabia y el sadismo.
    Un abrazo.

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  3. “En favor de los humanos diré, que también los hay que saben comportarse con lealtad, gratitud y amor. Tampoco podemos sacrificarlos a todos”. Pues sí, anjali, también hay humanos con las cualidades que mencionas. En este tema he querido compartir experiencias de animales, en ningún momento se ha juzgado la conducta humana, y menos aun, de que “haya que sacrificarlos a todos”. Si está puesto, por favor, dímelo para corregirlo.
    Cada uno podemos tener una apreciación distinta del género humano, dependiendo de nuestras vivencias y del conocimiento de la historia y el presente, y con esta base, poder hacer un planteamiento del futuro. Si confiamos tanto en el género humano ¿por qué cerramos nuestra casa con llave? ¿por qué los niños tienen que estar vigilados por mayores? ¿vas tranquila caminando por la noche en una calle oscura y solitaria? Muchos pequeños detalles de nuestra vida cotidiana nos demuestran que no confiamos tanto en nuestro prójimo como pensamos.

    Un abrazo, anjali.

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