jueves, 19 de agosto de 2010

García Lorca y los mataderos

Ya que en estos días se está celebrando el 74 aniversario de la muerte de García Lorca, quiero compartir con vosotros un poema desconocido por muchos, en el que el poeta describe la crueldad y el horror de los mataderos.


  NEW YORK (OFICINA Y DENUNCIA)

A Fernando Vela


Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.


García Lorca

2 comentarios:

  1. Desconocía este poema de Lorca, pero la verdad es que me ha encantado. Cada día estoy más convencida, que el ser humano, ha ido degenerando de manera alarmante a lo largo de las edades.
    Se nos creo como seres superiores en cuanto a algunas habilidades, con la intención de que ayudaramos y protegieramos al resto de las especies: animales, vegetales y todo cuanto posee la madre tierra; y en lugar de ello, nos hemos vuelto los más depravados, malvados y ruines de toda la creación.
    Un fuerte abrazo desde mi dolor solidario.

    ResponderEliminar
  2. anjali, no sé si hemos ido degenerando o tenemos la "tara" de la maldad en nuestros genes, el caso es que, con el tiempo, el ser humano se ha ido especializando en la inquina y la crueldad extrema.
    Y en cuanto a lo de ser superiores, no cabe duda de que tenemos aptitudes que otros animales no tienen, pero también es verdad que muchas especies de animales tienen cualidades y capacidades que nosotros no tenemos. El desconocimiento del resto de las otras especies unido a nuestro antropocentrismo, nos lleva a pensar que somos los "mejores", pero es simplemente eso, orgullo y desconocimiento del resto de las especies a las que llamamos "irracionales" para nuestro propio provecho. Si se publicara a los cuatro vientos las superioridades que muchos animales tienen sobre nosotros, se nos vendría abajo el "chiringuito" de reyes que tenemos montado y no podríamos seguir esclavizándolos y asesinándolos a nuestro antojo como hemos hecho hasta ahora.
    Por experiencia propia te puedo decir que los perros con los que he compartido mi vida eran mucho más inteligentes que algunas personas que conozco.

    ResponderEliminar