viernes, 30 de julio de 2010

Que la vida sin ciertas normas pierde forma

Hace tiempo que el gobierno de éste país se declaró en contra de “prohibir” los festejos donde se maltratan animales, tal y como lo hace el PP. Su defensa de la “libertad” cuando se trata de el supuesto “derecho” a torturar a un animal es aberrante y vomitivo. Ya que éstos días estamos sufriendo las mismas manifestaciones de libertad a toda costa después de la votación de la ILP de Cataluña, creo que es bueno volver a reflexionar sobre la necesidad de ciertas normas, de leyes que protegan a cualquier individuo cuando se ve atacado por otro con más poder. Son limitaciones básicas de las que sin ellas, la vida sería impensable.

 apoyo

Que la vida sin ciertas normas pierde forma





“Cómo hacerte saber...Que nadie establece normas, salvo la vida....Que la vida sin ciertas normas pierde forma” M. Benedetti

 Por instinto de supervivencia suelo leer más a los poetas que a los políticos. Reflexionando en las palabras de personas con corazón e inteligencia uno puede aprender a ser mejor, a conocer sus defectos, a estar más consciente de nuestros propios actos, a ser disciplinado y aceptar el reto de vivir en sociedad. Benedetti es, sin duda un gran maestro en esta materia.  En su poema “Desde los afectos” nos susurra palabras que suenan como un bálsamo, como un antídoto contra la apatía y la miseria, características propias de un mezquino despreciable. No tengo la misma impresión cuando leo frases como estas:”Prohibir los festejos taurinos no forma parte de la agenda del Ejecutivo,…el Gobierno es partidario de no prohibir y de decidir en libertad”. Así se ha expresado la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega en alusión a la decisión del Parlamento Catalán de permitir el debate sobre la prohibición de las corridas de toros en esta comunidad.

“No prohibir” suena muy bien cuando uno tiene poca experiencia, cuando eres joven y cada poro de nuestra piel desprende deseos de “libertad”. Pero va pasando el tiempo y la madurez nos enseña que la libertad tiene límites. Es algo natural. Nadie, a no ser que quiera suicidarse, se saltaría la ley de la gravedad desde lo alto de un edificio de veinte pisos, por amor a la libertad y el desprecio a unas normas. Para nuestro beneficio tenemos que respetar ciertas reglas y cuando vivimos en comunidad, existen leyes que nos protegen a nosotros y al resto de los ciudadanos de actos que puedan resultar perjudiciales. Todos estamos agradecidos de que existan leyes que prohíban y penalicen la pornografía infantil, el maltrato a las mujeres, los límites de velocidad en el transporte, etc. Ninguno nos sentimos atacados en “nuestra libertad” por obedecer la legislación vigente. 


Quien no siente compasión no tiene derecho a existir





“Los afectos nos definen”, la ira, el odio, el amor,  son afectos. Nuestra manera de actuar y de sentir demuestran cual es la riqueza o pobreza que poseemos en nuestro interior. La crueldad contra cualquier criatura inocente, aunque sea un animal no humano, un toro, no es un privilegio de nuestra supuesta libertad, sino una bajeza moral digna de oprobio y castigo. “No está prohibido amar”, como no está prohibido tener compasión, ni empatía.

Cuanto más indefenso se encuentre un individuo, más derecho tiene a la protección. Los animales, incluso los toros, no pueden defenderse, ellos también quieren que se les otorgue  libertad, que no se les torture, que no se les oprima, que nadie les robe su derecho a vivir.

“Se puede estar muerto en vida” y  una clara muestra de que existen muertos andantes la tenemos en algunos de nuestros políticos. Estos que no quieren prohibir. Sí señores del gobierno: ¿cómo hacerles saber que nadie establece normas salvo la vida, que la vida sin ciertas normas pierde forma?.


Disfruto leyendo poesía, pero intento evitar la palabrería interesada y egoísta de los que no recuerdan que no está prohibido amar y mostrar compasión.




















Yolanda Plaza Ruiz



Poema completo:

Desde los afectos



Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo...
Que nadie establece normas, salvo la vida...
Que la vida sin ciertas normas pierde forma...
Que la forma no se pierde con abrirnos...
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar...
Que también se puede odiar...
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí, hiere mucho...
Que las heridas se cierran...
Que las puertas no deben cerrarse...
Que la mayor puerta es el afecto...




Que los afectos nos definen...
Que definirse no es remar contra corriente...
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja...
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio
Que negar palabras implica abrir distancias



Que encontrarse es muy hermoso...
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida...
Que la vida parte del sexo...
Que el por qué de los niños, tiene un por qué...
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad...
Que querer saber todo de todos, es curiosidad malsana...

Que nunca está de más agradecer...
Que  la autodeterminación no es hacer las cosas solo...
Que nadie quiere estar solo...
Que para no estar solo hay que dar...



Que para dar, debemos recibir antes...
Que para que nos den también hay que saber pedir...
Que saber pedir no es regalarse...
Que regalarse  en definitiva no es quererse...
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos...
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo...
Que ayudar es poder alentar y apoyar...
Que adular no es ayudar...
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara...
Que las cosas cara a cara son honestas...
Que nadie es honesto porque no roba...
Que el que roba no es ladrón por placer
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...


Que para sentir la vida no hay que olvidar que existe la muerte

Que se puede estar muerto en vida

Que se siente con el cuerpo y la mente

Que con los oídos se escucha

Que cuesta ser sensible y no herirse

Que herirse no es desangrarse

Que para no ser heridos levantamos muros

Que quien siembra muros no recoge nada

Que casi todos somos albañiles de muros



Que sería mejor construir puentes

Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve

Que volver no implica retroceder

Que retroceder también puede ser avanzar

Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol

 Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

                                 Mario Benedetti 











1 comentario:

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