domingo, 18 de julio de 2010

Cuando la justicia sale torcida





































Aun recordamos con rabia y dolor lo acontecido en Cádiz durante el año 2007, cuando una pareja formada por Simone (ciudadano italiano)  y su compañera, dicidieron visitar dicha provincia acompañados de sus tres perros: Holly, Vito y Maggie. Pensando que sería aconsejable hospedar a los canes en una residencia durante su estancia, preguntaron a un policía dónde había un lugar apropiado para tal fin. El policía les aconsejó dejarlos en la “residencia” canina de Puerto Real. Como la pareja confiaba en la veracidad del ajente, decidieron llevar a los perros a éste lugar. Previo pago de la estancia, los dejaron allí, sin tener ninguna duda de que se encontrarían bien atendidos y protegidos.

Transcurrieron cuatro días y la pareja volvió a Puerto Real para recoger de nuevo a Holli, Vito y Maggie, pero ellos ya no estaban. Tras realizar averiguaciones llegaron a conocer el terrible engaño del que habían sido víctimas. La “residencia canina” era en realidad el corredor de la muerte de Cádiz, donde más de 1.500 perros eran asesinados al año mediante uno de los procedimientos más crueles usados con ésta finalidad, la inyección de Mioflex. Sólo una mente malvada puede desear para sus seres queridos una muerte lenta, terrible y dolorosa. Holli, Vito y Maggie, habían perdido la vida tras una larga agonía por ésta inyección letal.



¿Cómo se habría sentido usted, estimado lector? ¿Qué habría hecho al conocer el triste desenlace de sus amigos queridos? Simone y su pareja dieron la voz de alarma y con prontitud se realizaron actos de protesta.

Coincidiendo con la celebración del Día de la Patrona de Cádiz, en el que participó la Corporación Municipal, cientos de personas hicieron acto de presencia para denunciar el asesinato de miles de perros, entre los que se encontraban Holly, Vito y Maggie, en Puerto Real . Apoyado por los convocantes asistió también Simone,  resuelto a expresar su dolor y exigiendo justicia por el crímen cometido con sus perros. Éste se acercó a los miembros de la Corporación . En ningún momento atentó contra nadie, pero en presencia de todos los convocantes, Simón fue agredido por varios policías, reducido y maltratado como un delincuente. La víctima inocente fue encarcelada y estuvo en prisión durante dos meses.

 

  Pese a que no hay ninguna prueba condenatoria pero sí testigos que apoyan a Simone, en los próximos días tendrá lugar el juicio en el que éste ciudadano italiano se enfrenta a una pena de diez años de cárcel, por el único “delito” de expresar su dolor por la muerte de sus animales.

Simone ha escrito una carta estremecedora. Entre sus frases podemos leer: “El Fiscal me pide 10 años de cárcel. Yo soy inocente,  no he cometido ningún otro delito que haber gritado mi dolor… Han pasado casi tres años desde aquel día, me han robado el alma. No pasa un día que no recuerde lo que hicieron con mis perros, sus horas de agonía hasta que les llegó la muerte….  Se llevaron todo, mi vida ya no es lo mismo. Pero quiero convertir mi dolor en energía positiva. Voy a recuperar mi alma…Yo pregunto : ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar? ¿Qué harías hoy, consciente de esta espada de Damocles sobre la cabeza? “

Simone no está sólo. Los ciudadanos honrados vamos a hacer lo posible para mostrarle nuestro apoyo. Luchamos contra gigantes y poderosos, pero nosotros tenemos la coraza de la Justicia, el valor de la Verdad.


Yolanda Plaza Ruiz





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