domingo, 25 de abril de 2010

NOSTÁLGIA DE PANGAEA

“Quin fred, reïra de bet!, quan bufa l´airet de la matinada
tallant com un ganivet de fulla esmolada.
Doncs encara fà més fred al parapet d´avançada” 

( “¡Qué frío, ira de Dios!, cuando sopla el viento del alba
cortando como un cuchillo de hoja afilada…
Pues aún hace más frío en la barricada”).
Pere Quart
NOSTÁLGIA DE PANGAEA
Y en el principio fue el verbo. El verbo tener. Tener cosas materiales, tener un lugar cómodo en la hipotética vida tras la muerte, mucho mejor que la presente, con lujos y prestaciones que ya los quisiera para sí el mejor modelo de la mejor gama de Ferraris. Un lugar en el paraíso con aire acondicionado, elevalunas accionado por la voz, top-model al borde de la lobotomización en el asiento contiguo y animales asesinados en bandejas de oro como banquete siete veces al día. En el cielo de las imbéciles las elegidas disfrutarán de siete comidas el día y sol o lluvia a conveniencia, visa mastercard ilimitada… ah, y lo mejor: no harán caca, para que no huela a animalidad el reino de dios.
Así imaginan las ingenuas de todas las religiones su cielo privado, amurallado de la plebe y de sus vulgares mocos, con torres de vigilancia donde homoformas angeloides armadas hasta las muelas vigilan el territorio. El cielo de las idiotas con pringue de lujo, los ojos de las últimas ballenas servidas como tapas, tripas de animales en extinción como exquisitez, y la absoluta garantía de que las disidentes nunca llegarán a molestar su cómoda postexistencia. La repanocha.

Entretanto ese cielo llega, malviven mustias y mustiando el imperfecto reino de la tierra, donde toda ella, con sus quinientos diez millones de kilómetros cuadrados y sus ocho vientos y sus siete mares, y sus seis continentes y sus billones de seres meneándonos en él, no le bastan a la idiota que se dedica a desoír la palabra de Amor para asesinar en el nombre de su gula y su codicia y su lujuria y su pereza y su soberbia y su envidia y su descomunal ira. Hipócritas que pecan veinticuatro horas al día, piden perdón ante altarcitos policromos y se hacen presidentas de estado, matarifes, militares de rango, militares de rompe y rasga, toreras, fiscales, jefas de personal de transnacionales, juezas, domadoras de circo, antidisturbios, traficantes de heroína, pedófilas, pescadoras, asesinas en serie, cazadoras, violadoras ocasionales, violadoras a jornada completa, vivisectoras, ladronas de sueños, ladronas de pobres, torturadoras, defensoras de la fiesta nacional, mentirosas diplomadas, fascistas, o todo junto, para gozar de sus asientos reclinables a la diestra del Señor.
El principio hindú Ahimsa de la no-violencia se quiebra en el momento en que se usa una vida y se ordeña con violencia moral una vaca, por muy sagrada que la entiendan y por muchas flores que le adornen, la vaca es robada para beneficio ajeno, y no hay paz en ello, no hay paz en ordeñar una vaca ni en utilizar a las mujeres como adorno. O la Biblia, que “permite” comer animales (pero no “obliga”), mientras mantiene su quinto mandamiento de No Matar, sin especificar qué animales sí y cuáles no. El budismo alcanza el camino de la iluminación con las Bodhisattvas, las cuales pueden comer animales para “liberarles el alma” ( espero que no empiecen a querer “liberar” personas con su peculiar estilo de libertad ), y hasta el mismísimo Dalai Lama “libera” animales entre los labios y el colon. O el Corán degollando carneros e infieles indiscriminadamente. Cristianas ortodoxas, cristianas de base, judías, musulmanas, santeras, paganas, totémicas, aztecas y mayas y tolztecas y taoistas … todas practican su amor individual y cósmico inmolando bichos en sus altares de mentiras y primitivismo.
Existen católicas veganas, claro, y cristianas y sionistas y musulmanes incluso, pero son las menos, las muchísimo menos.
Seríanos mucho más fácil creer que el cielo existe bajo la atmósfera, porque es precisamente así, aquí abajo donde practicamos el milagro simple e impresionante de respirar. Seríanos mucho más lógico y abarcable amar lo humanamente imposible, lo animalmente posible: sin reglas ni envases sino a través de ellos. Establecer la diferencia entre existir y vivir ( entre la plenitud vital y la supervivencia ), se podría describir como la ausencia o no de besos.
Más allá de eso estamos las que lo queremos todo, toda la libertad, toda la dignidad, toda la vida para que las niñas de Liberia no se mueran de hambre mientras las asesinas pasivas derrochan y arrojan comida a la basura en el vulgar acto de la vida contemporánea. Queremos la dignidad de las trescientas mujeres y niñas violadas en el Congo cada mes por las guerras intestinas del control de los diamantes y el coltán. Queremos la vida de los 56 billones de animales que mueren para la gula y en el nombre de algún hipotético dios asesino, irresponsable y genocida. Queremos la respiración de cada pollo decapitado, de cada cerdo degollado y cada pez agónico, de cada burro matado a palos y por la extenuación del trabajo que dieron por suyo. Queremos la vida de los cientos de miles de campesinos hindúes que el comercio de transgénicos suicidó en el nombre de la libertad de mercado. ¿Somos acaso ambiciosas ?: ¡sí! Lo queremos todo y todo ahora, y si esperamos no es sin angustia porque hay masas de vida en juego, ingentes multitudes de animales que sufren y mueren en este mismo instante, perdiendo lo único que realmente posee valor.





 Queremos nuestra vida y la tuya porque creemos que todo lo que se menea lo hace por algo y lo hace con una gracia infinita, tanto que ningún dios ha podido jamás imaginar. Queremos la existencia pura y completa de nuestros semejantes, usen manos o tentáculos, se desplacen sobre pies o con aletas o reciban la lluvia con plumas o con piel desnuda. Esos son nuestras semejantes, porque nos encanta relacionarnos y aullamos de dolor cuando nos hincan metales en el cuerpo, nuestro frágil cuerpo portento de los aminoácidos. Y si un dios o una diosa hubiera le venderíamos nuestra alma -y al diablo si la quisiera- por la liberación animal.
Amar lo que conocemos y comprendemos es reduccionista, el humanismo se manifiesta precisamente en el respeto y el amor a lo desconocido porque ello supone reto y búsqueda, una de las bases del sentido de la existencia de nuestra especie como tal. Y cuando la búsqueda cesa, cesa el sentido de vivir. Y cuando la ignorancia es el tránsito lógico hacia el conocimiento, la voluntad de ignorar es la meta de la estupidez. Sin embargo hay que añadirle a lo intelectual lo emocional, asumir nuestras carencias pero sin llenarlas de sangre y horror.
El bien y el mal se dice que luchan, pero cuando se comete el crimen de una corrida de toros o una actuación circense con animales salvajes no hay que ver mas que lo que se ve, entonces hay que meterse en la herida, en la hemorragia del toro idéntica a la nuestra, en su bramido, o bajo la piel rugosa del elefante golpeado hasta partirle en dos la voluntad, hay que saber ser víctima para comprender la angustia de ésta, su condición impuesta, su papel obligado, especialmente cuando no se desea serlo (¿y quién desea ser víctima?).
Es por ello que seguimos, tratando de alcanzar las expectativas, las hermosas expectativas, limpias como el agua de Tasmania. Aquello que atenta contra la libertad de matar tiene otro nombre más alto que libertad. Se llama equilibrio. Decidlo sin miedo, gritadlo, ¡¡ gritadlo…!!:
¡ Liberad a los animales…!
¡ Liberad a los animales…!
¡¡¡ Liberad a los animales!!!
Dejad de rezar y poneos en marcha.

Xavier Bayle



Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.
Muchos nacen; pocos viven

José Ingenieros







3 comentarios:

  1. Amén. Se puede decir más alto pero no más claro.
    Un abrazo.

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  2. Tienes razón Spooky.
    En las imágenes sólo he querido reflejar a mi manera algo del magnífico texto de Xavi.
    Espero que nadie se ofenda. La verdad no se puede ocultar ni minimizar.

    Un beso

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  3. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA SIN QUE ME QUEDE NADA POR DENTRO POR ESO NO CREO EN DIOS EL SOLO ES OTRO INVENTO DE NOSOTROS LAS SERES HUMANOS, NO CREO EN LAS RELIGIONES SON UNA TONTERIAAAA Y NOSOTROS LO SERES HUMANOS SOMOS LA MIERDAAAA...NO QUEREMOS A NADIEN NI A NADAAAA LA NATURALEZA ES TODO PARA MII......YYYYY DIOS NO LA CREO......Y MI PERDON A LAS PERSONAS QUE SE SIENTAN OFENDIDAS......

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