lunes, 12 de abril de 2010

Cetáceos: Los Grandes Simios del Océano

PEDRO POZAS TERRADOS


¿Qué seres vivos no humanos tienen más afinidad con nosotros? Cuando vemos un chimpancé…¿Qué sentimos?. Cuando vemos su comportamiento casi humano, sus abrazos, sus besos, su cariño hacia sus bebes..¿qué pensamos?.


Si en lugar de un chimpancé, es un delfín….una ballena…¿qué se mueve en nuestro interior? Un delfín que asoma la cabeza tímidamente en un acuario o los vemos tras el cristal, con su elegancia y su permanente expresión simpática…¿qué nos llama la atención? ¿Porque los grandes simios y los cetáceos en especial los delfines, son los animales no humanos que más nos atraen? ¿Qué atención nos despierta? ¿Qué nos une a ellos? ¿Qué conocemos del mundo marino? ¿Porqué nos atrae el mar?.


Cientos de preguntas podrían plantearse ante este enigma digno de ser resuelto por los humanos. Estamos acostumbrados a ser sólo “sujetos” en un mundo lleno de “objetos”. ¿Es un bonobo o un gorila un objeto? ¿ Y un delfín?. Los grandes simios (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes) han tenido la oportunidad de haber tenido investigadores que han profundizado su vida, descubierto hábitos parecidos a los nuestros, culturas únicas, uso de herramientas. Por ello los conocemos mejor, sabemos que son nuestros compañeros evolutivos y existe un movimiento internacional que lucha por sus derechos, para que no sean “objetos”, sino “sujetos”, seres vivos que deben ser respetados, homínidos como nosotros. Pero de los delfines, de los cetáceos sabemos muy poco porque el medio en donde habitan no es el ideal para un estudio permanente de años y sus desplazamientos constantes y de largas distancias, hace que sea difícil su estudio. Pero aún así, las voces de algunos científicos han sido claras y concisas y el Proyecto Gran Simio, no pudo cerrar sus ojos y de sus entrañas, nació Proyecto Cetáceo Libre, una iniciativa en defensa de todos los cetáceos, los grandes simios del océano y sobre todo la lucha por el cierre de todos los delfinarios y orcarios, circos acuáticos que no tienen ningún sentido su existencia y como veremos, es un agujero de tortura hacia unos animales de los cuales se han descubierto sorprendentes capacidades cognitivas que muchas veces, como ocurría con los grandes simios, han querido ocultar a la opinión pública.



Científicos como Lori Marino de la Universidad de Emory en Atlanta, Diana Reiss profesora de psicología en el Hunter Collage de la City University de Nueva York y Thomas White, profesor de ética de la Universidad de Maymount Loyola de los Angeles, han pedido a la comunidad que los delfines deberían ser tratados como “personas no humanas”, debido a su gran inteligencia, pudiendo alcanzar como los grandes simios, el nivel de un niño de tres años.



Ante este aval de gran relevancia, los que formamos Proyecto Gran Simio no hemos dudado ni un segundo para ampliar los derechos que se piden a los grandes simios, a los cetáceos.


Los investigadores sostienen que sus estudio demuestran que es moralmente inaceptable mantener estos animales inteligentes (delfines, Orcas o cualquier otro cetáceo) en parque de atracciones, matarlos para comerlos o que estos tengan que morir por accidentes de pesca. Diana Reiss ha dejado claro que son animales “culturales”, lo que significa que nuevos tipos de comportamiento pueden ser rápidamente aprendidos por un delfín de otro. En uno de los estudios, ésta psicóloga demostró que los delfines mulares pueden reconocerse en un espejo y utilizarlo para inspeccionar las diversas partes de su cuerpo. También ha comprobado que tienen capacidad de aprender un lenguaje rudimentario basado en símbolos. También tienen personalidades distintas, un fuerte sentido de sí mismos y pueden pensar en el futuro. De igual forma, otras investigaciones han demostrado que los delfines en cautiverio pueden resolver problemas difíciles, mientras que los delfines que viven en estado silvestre cooperan en formas que implican estructuras sociales complejas y un alto nivel de sofisticación emocional. En un caso reciente, a un delfín rescatado de su hábitat se le enseñó a “caminar sobre la cola” mientras se recuperaba de una lesión durante tres semanas en un delfinario de Australia. Después de ser liberado, los científicos se han sorprendido al ver otros delfines silvestres del mismo grupo “caminando sobre sus colas”. Obviamente lo aprendieron de aquel que fue entrenado mientras estuvo en cautiverio.


Marino y Reiss concluyen que debido a la inteligencia de los delfines, es repugnante el tenerlos en delfinarios y maltratarlos “Sufren física y psicológicamente al confinarlos en parques marinos. Poseen un lenguaje complejo, urden redes sociales y pueden desvincular la sexualidad de la reproducción, incluyendo prácticas homosexuales”.



Un biólogo de la Universidad de Florida, Hendrik Nollens, hermanó a sapiens y cetáceos en un padecimiento común: el virus del papiloma, que en las mujeres puede detonar en un cáncer de cuello uterino.



Horst Hameister, profesor de genética de la Universidad de Ulm (Alemania) ha declarado que: “Los delfines son mamíferos marinos que nadan en el océano y fue sorprendente saber que teníamos mas en común con los delfines que con los mamíferos terrestres”. Encontraron que 13 de los 22 cromosomas de los delfines eran exactamente igual que los cromosomas humanos. Otros estudios aseguran que es probable que los delfines posean una inteligencia que va más allá de nuestra capacidad de medición y es posible que su inteligencia sea mayor y muy diferente a la nuestra.


No cabe duda que los cetáceos, como los grandes simios, son embajadores para el movimiento de bienestar y protección animal, símbolos de lo no humano que se eleva al respeto y a la protección de sus derechos, debiendo romper sin duda la barrera de la especie, ese “sujeto” u “objeto” que mencionaba al principio. Si reconocemos, como la ciencia nos está diciendo que deberíamos hacer, que son seres inteligentes y sensibles, que frecuentemente poseen complejas redes sociales e interacciones, que pueden transmitir conocimiento cultural; debemos considerar también su bienestar psicológico (a corto y largo plazo) de estos individuos (grandes simios y cetáceos), otorgándoles unos derechos que sean reconocidos mundialmente, unos derechos básicos.


DERECHOS BÁSICOS PARA LOS CETÁCEOS



1.- Derecho a la vida. Hay que proteger el hábitat donde habitan, establecer santuarios de protección, no permitir su captura, incluir a todas las especies de cetáceos en el Convenio CITES Apéndice A, sin posibilidad de ningún cupo para caza científica. Prohibir las matanzas que por tradición se producen en Dinamarca o Japón. Prohibición del empleo de medios de pesca agresivos a los delfines. Establecer rutas marinas que no sean agresivas a las poblaciones de cetáceos, especialmente las líneas de ferrys. Limitar el uso del sonar de los submarinos en el momento que se detecte a poblaciones de cetáceos. Aprobar por los gobiernos, leyes de protección máxima. Castigar con severidad a los que ocasionen voluntariamente o con ensañamiento, la muerte de cualquier cetáceo. Limitar y regular de forma efectiva, las observaciones de cetáceos sin que implique agresión a los grupos o daños sonoros o de cualquier otro tipo.



2.- Derecho a la libertad. Ningún cetáceo debe de estar en cautiverio, excepto por causas de rescate al hallarse enfermos o heridos hasta su recuperación. Deben ser cerrados todos los delfinarios y orcarios, por ser centros de tortura, maltrato y circos acuáticos que no tienen sentido alguno excepto el económico y la explotación abusiva. Se procederá a su reingreso en libertad o traslados a santuarios marinos vigilados para su adaptación a la libertad. No se permitirá la apertura de delfinarios o centros de tratamiento terapéutico, ya que los delfines sufren de igual forma que si son entrenados para espectáculos. Declarar áreas marinas de protección especial para los cetáceos.



3. Derecho a no ser torturados ni física ni psicológicamente. Ningún miembro del Orden de los Cetáceos, debe ser utilizado en ningún tipo de experimentación humana, ni para investigaciones de enfermedades, terapias con seres humanos o cualquier otro tipo de utilización que suponga privación de libertad y de movimientos, dolor físico o psicológico. El estrés continuado al que están sometidos tanto en observación agresiva en su propio hábitat por embarcaciones de turismo, como en delfinarios o parques acuáticos de cualquier índole, perjudica de forma directa y traumática a su salud, por lo que debe estar terminantemente prohibido.



Tres derechos básicos que no suponen gasto alguno para la Comunidad humana y si una riqueza en la biodiversidad de nuestro planeta y en la conservación de los hábitat marinos, con grandes beneficios para la humanidad y todos los seres vivos de este planeta.





PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)


No hay comentarios:

Publicar un comentario