miércoles, 28 de abril de 2010

24 años desde el accidente de Chernóbil

El 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil saltó por los aires. Durante nueve días estuvo en ignición, emitiendo a la atmósfera 100 veces más de contaminación que las explosiones de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagashaki.
ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 27/04/2010

Chernóbil ha sido el mayor accidente nuclear de la historia. A pesar de ello la industria nuclear lleva años haciendo lo posible por minimizar su importancia, borrar su recuerdo y eludir sus consecuencias. Con ello trata de borrar de la historia un recuerdo que emborrona de manera dramática a la energía nuclear.
La mayor parte de la contaminación se liberó en los primeros diez días, alcanzando vastas áreas de la antigua URSS, y también de Europa. Entre 125.000 y 146.000 km2 de tierra – una superficie 5 veces superior a la de Holanda - en Rusia, Bielorrusia y Ucrania se contaminaron, hasta el punto que tuvieron que ser desalojadas. De los 7 millones de personas que vivían en la zona – incluyendo 3 millones de niños – sólo 350.000 han vuelto.
Cada año, sin embargo, las víctimas y sus familiares y amigos aprovechan el aniversario para recordar este desastre, y a los seres queridos que han perdido a causa de Chernóbil. Así como para recordar su precaria existencia. Las victimas de Chernóbil existe, a pesar del olvido generalizado. Desde mi punto de vista, de todos los escándalos que rodean a este accidente nuclear, el intento de la industria por ningunear a las víctimas es el más grave. El más dramático. El más injusto, ya que niega a miles de victimas la condición de tales, para que los datos no estropeen demasiado el futuro de esta forma de generación de energía.

En el año 2005, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) emitió un comunicado en el que reducía las víctimas de Chernóbil a 4.000. Sin embargo, ese número no se acerca siquiera a la realidad de la cantidad de personas que han muerto ya a causa del accidente. Con motivo del veinte aniversario del accidente, Greenpeace Internacional, con la colaboración de 51 científicos, realizó una revisión de los informes existentes, para concluir que al menos 100.000 personas habían muerto ya debido al accidente de Chernóbil, y desgraciadamente, esto es sólo la punta del iceberg de los daños causados por aquella catástrofe. Los datos reales desbordan por mucho los de la AIEA.
¿Porqué la AIEA trató de minimizar el número de víctimas? Esta Agencia tiene la misión, entre otras, de promover el uso comercial de la energía atómica. No cabe duda que la realidad de Chernóbil dificulta esta misión, ya que incluso 4.000 víctimas son demasiadas….

De entre los colectivos más afectados por la falta de ayuda a las víctimas destacan los llamados “liquidadores“. Se trata de aquellas personas que fueron movilizadas a millares para trabajar durante unos segundos echando tierra sobre el reactor accidentado. Aunque el tiempo de contacto era breve, la contaminación muy alta, ya que trabajaban en el corazón de la catástrofe. Fueron de hecho los verdaderos héroes, ya que seguramente gracias a ellos se evitaron daños todavía mucho mayores. No hay cifras claras, ni datos certeros, pero si sabemos que fueron centenares de miles. Al no existir estadísticas que puedan seguirse de manera cierta, este colectivo parece no existir en los estudios de cifras de victimas, pero los afectados y muertos entre los liquidadores han sido miles y miles. Muchos de los supervivientes malviven sin ayuda, sin apoyo, sin reconocimiento.
El recuerdo de Chernóbil es, sin embargo, imborrable para millones de personas. Ahí quedará para siempre como espejo de las consecuencias dramáticas de un accidente nuclear.
Juan López de Uralde- greenpeace.org
http://www.ecoticias.com/co2/25455/24-anos-desde-el-accidente-de-Chernobil

No olvidemos que, debido a este accidente, miles de animales también perdieron la vida y o tros miles sufrieron las terribles consecuencias.
Un atentado más contra las personas inocentes, los animales y la naturaleza.

¿Alguien puede estar seguro de que este desastre no volverá a ocurrir?

No lo olvidemos...

No lo olvides

domingo, 25 de abril de 2010

NOSTÁLGIA DE PANGAEA

“Quin fred, reïra de bet!, quan bufa l´airet de la matinada
tallant com un ganivet de fulla esmolada.
Doncs encara fà més fred al parapet d´avançada” 

( “¡Qué frío, ira de Dios!, cuando sopla el viento del alba
cortando como un cuchillo de hoja afilada…
Pues aún hace más frío en la barricada”).
Pere Quart
NOSTÁLGIA DE PANGAEA
Y en el principio fue el verbo. El verbo tener. Tener cosas materiales, tener un lugar cómodo en la hipotética vida tras la muerte, mucho mejor que la presente, con lujos y prestaciones que ya los quisiera para sí el mejor modelo de la mejor gama de Ferraris. Un lugar en el paraíso con aire acondicionado, elevalunas accionado por la voz, top-model al borde de la lobotomización en el asiento contiguo y animales asesinados en bandejas de oro como banquete siete veces al día. En el cielo de las imbéciles las elegidas disfrutarán de siete comidas el día y sol o lluvia a conveniencia, visa mastercard ilimitada… ah, y lo mejor: no harán caca, para que no huela a animalidad el reino de dios.
Así imaginan las ingenuas de todas las religiones su cielo privado, amurallado de la plebe y de sus vulgares mocos, con torres de vigilancia donde homoformas angeloides armadas hasta las muelas vigilan el territorio. El cielo de las idiotas con pringue de lujo, los ojos de las últimas ballenas servidas como tapas, tripas de animales en extinción como exquisitez, y la absoluta garantía de que las disidentes nunca llegarán a molestar su cómoda postexistencia. La repanocha.

Entretanto ese cielo llega, malviven mustias y mustiando el imperfecto reino de la tierra, donde toda ella, con sus quinientos diez millones de kilómetros cuadrados y sus ocho vientos y sus siete mares, y sus seis continentes y sus billones de seres meneándonos en él, no le bastan a la idiota que se dedica a desoír la palabra de Amor para asesinar en el nombre de su gula y su codicia y su lujuria y su pereza y su soberbia y su envidia y su descomunal ira. Hipócritas que pecan veinticuatro horas al día, piden perdón ante altarcitos policromos y se hacen presidentas de estado, matarifes, militares de rango, militares de rompe y rasga, toreras, fiscales, jefas de personal de transnacionales, juezas, domadoras de circo, antidisturbios, traficantes de heroína, pedófilas, pescadoras, asesinas en serie, cazadoras, violadoras ocasionales, violadoras a jornada completa, vivisectoras, ladronas de sueños, ladronas de pobres, torturadoras, defensoras de la fiesta nacional, mentirosas diplomadas, fascistas, o todo junto, para gozar de sus asientos reclinables a la diestra del Señor.
El principio hindú Ahimsa de la no-violencia se quiebra en el momento en que se usa una vida y se ordeña con violencia moral una vaca, por muy sagrada que la entiendan y por muchas flores que le adornen, la vaca es robada para beneficio ajeno, y no hay paz en ello, no hay paz en ordeñar una vaca ni en utilizar a las mujeres como adorno. O la Biblia, que “permite” comer animales (pero no “obliga”), mientras mantiene su quinto mandamiento de No Matar, sin especificar qué animales sí y cuáles no. El budismo alcanza el camino de la iluminación con las Bodhisattvas, las cuales pueden comer animales para “liberarles el alma” ( espero que no empiecen a querer “liberar” personas con su peculiar estilo de libertad ), y hasta el mismísimo Dalai Lama “libera” animales entre los labios y el colon. O el Corán degollando carneros e infieles indiscriminadamente. Cristianas ortodoxas, cristianas de base, judías, musulmanas, santeras, paganas, totémicas, aztecas y mayas y tolztecas y taoistas … todas practican su amor individual y cósmico inmolando bichos en sus altares de mentiras y primitivismo.
Existen católicas veganas, claro, y cristianas y sionistas y musulmanes incluso, pero son las menos, las muchísimo menos.
Seríanos mucho más fácil creer que el cielo existe bajo la atmósfera, porque es precisamente así, aquí abajo donde practicamos el milagro simple e impresionante de respirar. Seríanos mucho más lógico y abarcable amar lo humanamente imposible, lo animalmente posible: sin reglas ni envases sino a través de ellos. Establecer la diferencia entre existir y vivir ( entre la plenitud vital y la supervivencia ), se podría describir como la ausencia o no de besos.
Más allá de eso estamos las que lo queremos todo, toda la libertad, toda la dignidad, toda la vida para que las niñas de Liberia no se mueran de hambre mientras las asesinas pasivas derrochan y arrojan comida a la basura en el vulgar acto de la vida contemporánea. Queremos la dignidad de las trescientas mujeres y niñas violadas en el Congo cada mes por las guerras intestinas del control de los diamantes y el coltán. Queremos la vida de los 56 billones de animales que mueren para la gula y en el nombre de algún hipotético dios asesino, irresponsable y genocida. Queremos la respiración de cada pollo decapitado, de cada cerdo degollado y cada pez agónico, de cada burro matado a palos y por la extenuación del trabajo que dieron por suyo. Queremos la vida de los cientos de miles de campesinos hindúes que el comercio de transgénicos suicidó en el nombre de la libertad de mercado. ¿Somos acaso ambiciosas ?: ¡sí! Lo queremos todo y todo ahora, y si esperamos no es sin angustia porque hay masas de vida en juego, ingentes multitudes de animales que sufren y mueren en este mismo instante, perdiendo lo único que realmente posee valor.





 Queremos nuestra vida y la tuya porque creemos que todo lo que se menea lo hace por algo y lo hace con una gracia infinita, tanto que ningún dios ha podido jamás imaginar. Queremos la existencia pura y completa de nuestros semejantes, usen manos o tentáculos, se desplacen sobre pies o con aletas o reciban la lluvia con plumas o con piel desnuda. Esos son nuestras semejantes, porque nos encanta relacionarnos y aullamos de dolor cuando nos hincan metales en el cuerpo, nuestro frágil cuerpo portento de los aminoácidos. Y si un dios o una diosa hubiera le venderíamos nuestra alma -y al diablo si la quisiera- por la liberación animal.
Amar lo que conocemos y comprendemos es reduccionista, el humanismo se manifiesta precisamente en el respeto y el amor a lo desconocido porque ello supone reto y búsqueda, una de las bases del sentido de la existencia de nuestra especie como tal. Y cuando la búsqueda cesa, cesa el sentido de vivir. Y cuando la ignorancia es el tránsito lógico hacia el conocimiento, la voluntad de ignorar es la meta de la estupidez. Sin embargo hay que añadirle a lo intelectual lo emocional, asumir nuestras carencias pero sin llenarlas de sangre y horror.
El bien y el mal se dice que luchan, pero cuando se comete el crimen de una corrida de toros o una actuación circense con animales salvajes no hay que ver mas que lo que se ve, entonces hay que meterse en la herida, en la hemorragia del toro idéntica a la nuestra, en su bramido, o bajo la piel rugosa del elefante golpeado hasta partirle en dos la voluntad, hay que saber ser víctima para comprender la angustia de ésta, su condición impuesta, su papel obligado, especialmente cuando no se desea serlo (¿y quién desea ser víctima?).
Es por ello que seguimos, tratando de alcanzar las expectativas, las hermosas expectativas, limpias como el agua de Tasmania. Aquello que atenta contra la libertad de matar tiene otro nombre más alto que libertad. Se llama equilibrio. Decidlo sin miedo, gritadlo, ¡¡ gritadlo…!!:
¡ Liberad a los animales…!
¡ Liberad a los animales…!
¡¡¡ Liberad a los animales!!!
Dejad de rezar y poneos en marcha.

Xavier Bayle



Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.
Muchos nacen; pocos viven

José Ingenieros







Libros de papel reciclado para evitar la deforestación de bosques tropicales

Greenpeace pide al sector editorial que opte por el papel reciclado para evitar la deforestación de bosques tropicales

La asociación ecologista Greenpeace reclamó al sector editorial que se decante por el uso del papel reciclado o procedente de fuentes sostenibles para evitar la deforestación de los bosques tropicales, con motivo de la celebración del Día del Libro.






Según el responsable de la Campaña de Bosques y Clima de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, "aunque el papel es un producto natural y reciclable, su origen es la madera procedente de los bosques". "Y en muchas zonas del planeta se destruyen para producir papel", precisó en un comunicado.
   Por ello, reclamó al sector "comprometerse con el futuro de los bosques y la producción sostenible y consumir preferentemente productos papeleros con altos requisitos ambientales, como el papel de fibras recicladas o el papel de fibra virgen con el certificado ecológico FSC".
   Greenpeace también denunció que el aumento de las importaciones españolas de papel procedente de Indonesia --cada vez más utilizado por el sector editorial debido a su bajo precio-- está provocando la destrucción de los bosques y un aumento de las emisiones de CO2, "lo que contribuye a la pérdida de biodiversidad y al cambio climático".

ECOticias.com – ep
http://www.ecoticias.com/residuos-reciclaje/25351/Greenpeace-pide-al-sector-editorial-que-opte-por-el-papel-reciclado-para-evitar-la-deforestacion-de-bosques-tropicales




Los animales también sufren la deforestación.






Evoluciona,  desarrolla una actitud ecologista ante la vida.


El luchar contra el cambio climático es luchar por el derecho a la vida de millones de animales inocentes








GARY FRANCIONE EN EL SEMINARIO EN LA UNIVERSIDAD DE LA RIOJA: ÉTICA, ECOLOGÍA Y DERECHOS ANIMALES

Contará con la presencia de Gary Francione, profesor de Derecho en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey(EEUU), especialista en derechos de los animales y uno de los pioneros en la teoría abolicionista de derechos de los animales no humanos.Considera que el movimiento reformista por el bienestar de los animales no humanos es erróneo en la teoría y la práctica, pues los animales son en la actualidad considerados como una propiedad más. Francione considera que el movimiento abolicionista debe tener una línea de demarcación moral en el veganismo.


Más información: 

Gary Francione, profesor de Derecho de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EE UU), ofrece dos conferencias el lunes 26 y el martes 27 sobre Derechos de los Animales y Abolicionismo


viernes, 23 de abril de 2010

El duelo de los chimpancés

La muerte de la chimpancé Dorothy, el duelo de toda una especie



La imagen en la que un grupo de chimpancés asiste desolado al traslado de un miembro muerto del grupo publicada en el número de noviembre de la revista National Geographic da la vuelta al mundo



Un grupo de chimpancés asiste desolado a la imagen que ocurre ante sus ojos. Es Dorothy, una de sus compañeras de grupo. Un hombre carga la carretilla en la que yace su cuerpo tapado con una sábana. Una mujer, de espaldas a la cámara, sujeta su rostro tranquilo. Es la fotografía de su entierro, publicada en el número de noviembre de la revista National Geographic. Una imagen que ha corrido por internet, televisiones y diarios digitales. Una repercusión que ha obligado a explicar su historia. Un cazador mató a su madre. Pasó 25 años atada con una cadena en un parque de atracciones. Fue rescatada y trasladada a un centro, donde crió a un chimpancé huérfano y pasó a formar parte de un grupo, una familia. Esa que ahora la mira en un solemne silencio.
Para la gente que se preguntaba en todo el mundo cuál era el guión que acompañaba a esa imagen, Jeremy Berlin lo ha escrito en el blog de National Geographic. Un relato que surge de su entrevista con la autora de la instantánea, la fotógrafa, Monica Szczupider.
El 23 de septiembre de 2008, Dorothy, una chimpancé hembra de 40 años de edad, murió de insuficiencia cardíaca. Dorothy había pasado ocho años en el Centro de Recuperación Sanaga-Yong de Camerún. Un refugio que acoge y rehabilita chimpancés víctimas de la pérdida de su hábitat y del comercio ilegal de carne de animales salvajes de África.
Después de que un cazador matara a su madre, Dorothy se vendió como mascota a un parque de atracciones en Camerún. Pasó 25 años atada al suelo por una cadena. En mayo de 2000, Dorothy, aquejada de obesidad por una dieta pobre y por falta de ejercicio, fue rescatada y trasladada junto a otros diez primates. A medida que su salud mejoró, su bondad afloró a la superficie. Crió a un chimpancé huérfano llamado Bouboule y se convirtió en amiga cercana de muchos otros ejemplares, incluido Jacky, macho del grupo.
Szczupider había sido voluntaria en el centro. "Su presencia y su pérdida fueron palpables y afectaron a todo el grupo. La dirección del centro Sanaga-Yong optó por dejar que la familia de chimpancés presenciara el entierro de Dorothy para que, tal vez a su manera, comprendieran que Dorothy no iba a regresar. Algunos chimpancés se mostraron agresivos; otros, frustrados. Pero quizá la reacción más asombrosa fue un silencio casi palpable. Si uno conoce a los chimpancés sabe que son cualquier cosa menos criaturas silenciosas", relató la fotógrafa a Jeremy Berlin.
El Centro de Rescate para Chimpancés Sanaga-Yong fue fundado en 1996 por la veterinaria Sheri Speede, la mujer que aparece en la imagen sujetando la cabeza de Dorothy. Bajo control de una ONG llamada IDA-Africa, el centro cobija en la actualidad a 62 chimpancés, que residen en ambientes amplios y boscosos.
Szczupider envió la fotografía a la sección Your Shot de National Geographic, desde la que se anima a los lectores a enviar sus propios fotos. Las mejores acaban publicadas en la web y en la propia revista.
Fuente: cadenaser.com



Publicado el  29-10-2009

Información facilitada por Gloria Torres



jueves, 22 de abril de 2010

Pasividad




¿Usted ve alguna salida?
Lo que es yo, por mi parte, no la veo.
Hay gente que entiende lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ese es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar el mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como éste.
Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos.
Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa.
Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco.
El día que sientas asco de tu propia pasividad, ese día te convertirás en algo útil.

Mario Benedetti
La tregua


Me sirve y no me sirve

La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve

 no me sirve


no me sirve tan mansa
la esperanza


la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve



no me sirve tan sabia
tanta rabia



el grito tan exacto 
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve



no me sirve tan bueno
tanto trueno



el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve



no me sirve tan fría 
la osadía



sí me sirve la vida
que es vida hasta morirse
el corazón alerta
sí me sirve



me sirve cuando avanza
la confianza



me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
sí me sirve



me sirve la medida 
de tu vida



me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
sí me sirve



me sirve tu batalla
sin medalla



me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
 
sí me sirve



me sirve tu sendero
compañero



Mario Benedetti 


Los derechos humanos / Injusticias morales: asistencia

Del libro: Jaulas Vacías de Tomo Regan


Las víctimas de la injusticia en ocasiones no logran comprender cuándo y cómo están siendo violandos sus derechos. Los miembros de categorías débiles (por ejemplo, los niños y los pobres), son víctimas frecuentes de dichas violaciones. Justamente a causa de su vulnerabilidad, niños e indigentes son presas fáciles de quienes buscan alguna ventaja, personal o social. Cuando las personas más vulnerables son empleadas como medios, aquellos que tienen la capacidad de reconocer las injusticias tienen el deber de intervenir, de ponerse al lado de las víctimas y denunciar abiertamente lo sucedido. Este deber es una exigencia de la justicia, no un llamamiento a la generosidad. Las víctimas tienen derecho a nuestra asistencia; ayudarlas es algo debido, no algo “extremadamente bonito” que les ofrecemos. Cuanto más sean los humanos incapaces de defender sus propios derechos, mayor es nuestro deber de implicación en su lugar.

    
            Vistos los límites de nuestra autoridad e influencia, nos vemos imposibilitados para defender a cada víctima de la injusticia. Lo que podemos hacer es, sin embargo, mejor que nada. El hecho de no poder defender a todas las víctimas de la injusticia, no se traduce en podernos contentar con no hacer nada por nadie.




Hasta aquí la cita del libro: Jaulas Vacías.

Creo que viene bien recordar la letra de una canción de Pablo Milanés “La vida no vale nada”, donde habla de la necesidad de actuar personalmente en contra de las injusticias, no permanecer como meros espectadores pasivos ,  desarrollando  un sentido elevado de la ética, liberados del conformismo y egocentrismo que se respira en la sociedad actual.


La Vida No Vale Nada



 “La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama.


La vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman.


La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.


La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga.


La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara una celada.


La vida no vale nada
si se sorprende  a tu hermano
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.


La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.


La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.


La vida no vale nada
si en fin lo que me rodea
no puedo cambiar qual fuera
lo que tengo y me ampara.


Y por eso para mí
la vida no vale nada.”


Pablo Milanés




Vídeo:









martes, 13 de abril de 2010

El siniestro negocio de la industria láctea

Como dijo Oscar Wilde: “Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad”.

La Naturaleza es sabia y  nadie puede negar que la leche es para los lactantes, ya sean mamíferos humanos o no.  Cada especie tiene unas  necesidades alimenticias específicas de acuerdo a su anatomía.

Al fin  y al cabo la leche ¿a quién pertenece? A la vaca, a la oveja, a la cabra,..y en el caso de los humanos a la mujer lactante. Nadie, en su sano juicio, estaría de acuerdo en que se robase a las féminas la leche que pertenece a su hijo, ¿por qué hacerlo con los animales? Esto es un robo en toda regla, una muestra de nuestro antropocentrismo y crueldad.

Las grandes mentiras están detrás de grandes negocios y grandes mafias y,  como en otras ocasiones, a la industria lechera no le interesa que salga a la luz su tremenda  falsedad, ocultando la crueldad que hay detrás de la publicidad engañosa de sus productos.

No es un error ser un ignorante, todos lo somos, lo grave es persistir en la ignorancia, cerrando los ojos al conocimiento sabiendo que con nuestros actos, involuntarios o no, estamos fomentando la violencia hacia criaturas inocentes.

El artículo que os paso a continuación nos puede ayudar a tener los ojos bien abiertos y sobre todo el corazón

Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos

 Y. Plaza 


"...La leche está hecha sabiamente, con toda la sabiduría de la naturaleza, para los lactantes. Es nuestra ignorancia civilizada la que nos induce a consumirla de adultos, cuando es algo claramente antinatural, una anomalía que como todas termina produciendo un desequilibrio, una desarmonía que en el caso del cuerpo y la mente se llama enfermedad." 

http://www.aimdigital.com.ar/ver_noticias.php?id_nota=101824





La leche es buena para el ternero 

Los occidentales son en un punto fundamental víctimas de sus prejuicios y de su credulidad, que los han llevado a considerarse a sí mismos la flor y nata de la especie humana. Este punto débil es la alimentación, sobre todo desde que también ella ha pasado en alas de “progreso” del ámbito doméstico y artesanal a convertirse en una rama de la gran industria moderna. 


Los orientales y los africanos han evitado siempre la leche en su dieta. El ayurveda, la medicina tradicional hindú, recomienda una dieta para cada paciente, no para cada enfermedad, pero sorprende la falta de leche y lácteos, salvo una manteca muy elaborada y depurada, proveniente de una sociedad sin aditivos, pesticidas, plaguicidas ni antibióticos. 

Ayurveda significa “conocimiento de la vida” (ayur: vida; veda, de vid, conocimiento esencial) y es una ciencia tradicional derivada de los vedas, libros inspirados, sólo tolerada en occidente como “medicina alternativa”. 
Se trata de una sencilla observación de la naturaleza: una vez destetados, los mamíferos de cualquier especie dejan por completo de ingerir leche. Su aparato digestivo ya no asimila la leche como antes y en el resto de su vida comerán carne los carnívoros y pasto los herbívoros, pero leche nunca más. El ser humano es el único mamífero entre todos que bebe leche en la adultez, de otra especie por lo demás, y cree para completar que está bien adaptada a sus necesidades. 
A partir del año aproximadamente la leche comienza a ser indigesta para los bebés humanos debido a que no disponen ya de suficiente cantidad de lactasa para digerirla, pero mucho más la leche de vaca, que neutraliza en parte la acidez estomacal y hace que pasen el intestino delgado las caseínas, sustancias viscosas cuando no están hidrolizadas, usadas en carpintería como pegamento, que se depositan en el intestino y dificultan la asimilación de todos los alimentos. 
Con los años, disminuye la cantidad en el estómago de renina, una enzima necesaria para comenzar la ruptura de las moléculas de caseína. 




¡¡¡Esta leche es mía!!! (palabras del ternero)
......no tengas "mala leche" , NO me la robes!!!!





¿Alimento perfecto? 

Contra la propaganda comercial casi abrumadora que recomienda lácteos no ya como alimentos sino como medicamentos, para mantenerse sanos y con huesos bien calcificados, la leche de vaca se relaciona con problemas circulatorios, alergias, inmunodepresión y acumulación de mucosidades. Algunas enfermedades de la garganta, nariz y oídos, incluidas el asma y la sinusitis, mejoran o desaparecen cuando se eliminan los lácteos. 
La leche de vaca, un animal de otra especie, contiene por ejemplo grandes cantidades de hormonas de crecimiento, porque antes de dejar la ubre el ternero aumenta varias veces su propio peso. Esas hormonas son ingeridas por el bebé humano a pesar de que sus necesidades son muy distintas. 

Como no puede hidrolizar completamente la caseína, los péptidos resultantes de la hidrólisis parcial (ruptura de la molécula por efecto químico del agua) pueden atravesar las paredes del intestino, donde los linfocitos B fabrican anticuerpos, inmunoglobinas, que se unen con los péptidos para formar complejos antígeno-anticuerpo. 
La caseína y la gammaglobulina de la leche de vaca son altamente inmunogénicas, presentan una fuerte demanda al sistema inmunológico para producir anticuerpos en gran cantidad. En los casos normales, las proteínas no digeridas y otros antígenos contenidos en alimentos son expulsados con las excretas, pero en casos de personas con deficiencias la caseína puede pasar a la sangre y provocar artritis reumatoide, lupus o cáncer, entre otros males. 





Mucha leche, mucha osteoporosis 

Un punto favorito de la propaganda comercial es el aporte de calcio que harían los lácteos. Hace unas dos décadas, médicos norteamericanos advirtieron que su país, el mayor consumidor mundial de lácteos, era también el de mayor prevalencia de osteoporosis, hechos que parecían contradictorios, salvo en un punto: en realidad, los lácteos apenas si aportan calcio a los adultos. 

Un estudio de la American Journal of Clinical Nutrition concluyó que las proteínas lácteas destruían en exceso el tejido óseo, provocando casi el doble de pérdida de tejido respecto a personas que llevan dietas estrictamente vegetarianas. 

La industria láctea nos invita a pensar en las diferencias entre su producto y el que sale del tambo, que contiene desechos de todo tipo, incluso pus de vacas con mastitis, restos de bosta y pasto, etc. Pero calla respecto de la leche industrial, que debido a su tratamiento tiene gran cantidad de sustancias tóxicas por tratamiento: metales, restos de detergentes, desinfectantes, plaguicidas, pesticidas y antibióticos. 

La humanidad sobrevivió hasta el siglo XX sin conocer otra cosa que la leche de los tambos. Ahora aquello, gracias a la industria, parece un pasado bárbaro, pero no es sino una forma nueva de la barbarie vieja, “moderna” y tecnificada. 


Nada mejor que su madre para el bebé 


La leche humana es un alimento completo para el bebé, ya que durante casi un año lo sostiene en perfecto estado de salud y le aporta todo lo que necesita, incluso la inmunidad contra enfermedades que ha desarrollado un adulto como su madre. 
Pero un indicio de que debe ser alimento único es que tiene grasa, lo que la hace compatible solo con ella misma. Si hay otros alimentos en el estómago la leche se cuaja por efecto de la acidez y sus grumos se coagulan en torno a las partículas de comida y las aíslan de la acción de los jugos gástricos, retrasando su digestión el tiempo suficiente para que comience la putrefacción. 









Los beneficios de la pasteurización 

Si la leche humana es indigesta para los adultos, la leche de vaca lo es mucho más nada más que por provenir de otra especie con otras necesidades. Pero la industria ha agravado el problema con la pasteurización, que destruye las enzimas naturales y altera sus proteínas. 
La leche pasteurizada, desprovista de lactasa y demás enzimas activas, no puede ser correctamente digerida por los estómagos adultos, e incluso resulta difícil para los niños, que sufren cuando son alimentados a mamadera, como cualquier madre lo sabe, problemas respiratorios, gases, cólicos y otras afecciones frecuentes. 
Además, la ausencia de enzimas y la alteración de las proteínas vitales hacen que el calcio y los restantes minerales contenidos en la leche no sean bien asimilados. 
La leche pasteurizada puede tener relación con la esterilidad, un mal que se extiende al punto que se considera que el esperma de los hombres actuales contiene una fracción de los espermatozoides que debería contener. 
En 1930, el doctor Francis M. Pottenger realizó un estudio de 10 años de duración sobre los efectos relativos de una dieta de leche pasteurizada y otra natural en una población de 900 gatos. Uno de los grupos no recibía nada más que leche entera al natural, mientras que el otro era alimentado exclusivamente con leche entera pasteurizada de la misma procedencia. 
Los gatos alimentados con leche natural evolucionaron bien, se mantuvieron sanos, activos y alertas durante toda su vida, pero los alimentados con leche pasteurizada pronto se volvieron inquietos, confusos y sumamente vulnerables a enfermedades degenerativas crónicas propias también algunas de seres humanos: enfermedades cardíacas, afecciones renales y tiroideas, problemas respiratorios, pérdida de dientes, fragilidad ósea, inflamación hepática, etc. 


Pero lo que más llamó la atención al Pottenger fue lo que les sucedía a la segunda y tercera generaciones. Los primeros descendientes del grupo de la leche pasteurizada nacieron todos con mala dentadura y huesos pequeños y débiles, síntomas evidentes de una deficiencia de calcio que indicaban a su vez una mala absorción del calcio de la leche pasteurizada. Los descendientes del grupo de la leche al natural nacieron tan sanos como sus progenitores. Muchos de los gatitos de la tercera generación del grupo pasteurizado nacieron muertos, y los que sobrevivieron eran todos estériles e incapaces de reproducirse. 

El experimento debió terminar ahí porque no hubo una cuarta generación de gatos alimentados con leche pasteurizada, aunque el grupo de la leche natural siguió reproduciéndose y criando indefinidamente. Si esto no parece prueba suficiente de los efectos nocivos de la leche pasteurizada, hay que tener en cuenta que incluso los terneros recién nacidos que son alimentados con leche pasteurizada obtenida de sus propias madres suelen morir antes de seis meses, un hecho comprobado que la industria lechera comercial se resiste a reconocer. 





¿¿¿¿Aun eres un mamón???...




No obstante, la pasteurización es obligatoria en casi todas las ciudades argentinas, porque alguien la impuso como si fuera la evidencia misma como un avance científico incuestionable aunque es un retroceso igualmente incuestionable en la fertilidad humana. 
Pero el problema es económico, no tanto científico, salvo que consideremos a las conductas economicistas como “científicas”. La industria pasteuriza la leche a fin de alargar el tiempo de vida de su producto en el comercio, aunque venda leche desnaturalizada que no beneficia la salud. 
La pasteurización tiene una ventaja económica adicional para la industria: hace que la leche de las vacas enfermas en tambos poco sanitarios resulte relativamente “inofensiva” para el ser humano, ya que mata algunos de los gérmenes peligrosos (aunque no todos), y esto también contribuye a abaratar los costos de producción. 

Hoy en día, la esterilidad se ha convertido en un problema de importancia entre las jóvenes parejas occidentales, mientras que la deficiencia de calcio se ha extendido tanto que más del 90 por ciento de los niños norteamericanos padecen de afecciones dentales crónicas. 
Otra “delicadeza” de la industria es la leche homogeneizada al punto que no puede formar nata. El proceso consiste en destruir los grumos de grasa hasta fragmentos que tienen la propiedad de que se filtran con facilidad a través de las paredes del intestino delgado y aumentan la cantidad de colesterol y grasas desnaturalizadas absorbidas por el cuerpo. En realidad, se absorbe más grasa láctea bebiendo leche homogeneizada que consumiendo nata pura. 
La leche desnaturalizada no aporta el calcio suficiente para combatir la osteoporosis. Si falta prueba, la proporcionan las mujeres occidentales que consumen grandes cantidades de productos lácteos pasteurizados y tienen mucha más incidencia de osteoporosis que las de cualquier otra zona del mundo. 

La col cruda proporciona muchísimo más calcio asimilable que cualquier cantidad de leche pasteurizada o sus derivados, como yogures, quesos y todos los demás productos lácteos desnaturalizados. 








No es como parece 






Un estudio publicado hace poco por la especialista española Rocío Acosta insiste en que la leche de vaca es un alimento muy sobrevalorado y que contra la persistencia publicitaria después del destete no es imprescindible al punto que muchas personas harían bien en evitarla. 
Para ella la leche de vaca no es fuente ideal de calcio porque contiene mucho fósforo que en el producto industrial es más que lo necesario y no contempla el equilibrio que debe haber entre ellos en la sangre humana. Si hay más fósforo del necesario, se activan ciertas hormonas que sacan calcio del hueso y lo vierten a la sangre, para mantener la proporción. 
La leche es un alimento que acidifica la sangre. Para compensarlo y alcalinizarla, nuestro organismo se desprende de calcio que ha almacenado en los huesos. 

Además es rica en grasas saturadas y en colesterol, lo que agrava la situación de los que tienen una dieta abundante en grasas de baja calidad, como son casi todos los productos de la comida “chatarra”. 
La leche se digiere gracias al cuajo en el estómago y a la lactasa en el intestino. Los mamíferos no están preparados para consumir leche después del destete por lo que en muchos casos no disponen de esas sustancias y la leche les resulta indigesta. 
Si hay poco cuajo la leche provoca náuseas. Si hay poca lactasa, la leche irrita el intestino, se provocan diarreas, se perjudica el sistema inmunológico, se generan gases, dolores de cabeza y articulares, cuadros inflamatorios difusos y trastornos respiratorios. 
La leche es rica en IGF1, una hormona de crecimiento que llegada a cierta concentración puede desarrollar cáncer especialmente de mama en la mujer o de próstata en el hombre. 







El cáncer acecha 


La científica inglesa Jane Plant padeció cáncer de mama cinco veces. Confiaba en su propia ciencia, pero aprendió a desconfiar. La sometieron a la extirpación de una mama y le irradiaron los ovarios para esterilizarlos de modo de provocar la menopausia con la promesa de que así el cáncer no volvería. Volvió otras cuatro veces. Cuenta que durante el tratamiento se sintió más cerca de la muerte que de la vida. Una vez superada la triste experiencia, con su marido, que es también científico, se propuso averiguar porqué las mujeres chinas padecen el cáncer de mama a razón de una cada 10.000, contra una cada 12 en Inglaterra. La conclusión fue: los chinos adultos no toleran la leche y no la beben nunca. Las mujeres casi no conocen el cáncer de mama ni los hombres el de próstata. 





La naturaleza es sabia 

La leche está hecha sabiamente, con toda la sabiduría de la naturaleza, para los lactantes. Es nuestra ignorancia civilizada la que nos induce a consumirla adultos, cuando es algo claramente antinatural, una anomalía que como todas termina produciendo un desequilibrio, una desarmonía que en el caso del cuerpo y la mente se llama enfermedad. 
Si de todos modos se quiere seguir actuando como mamón en la adultez, se puede ingerir leche moderadamente, de origen ecológico, desnatada y con calcio provenientes de algas marinas. 

La dietista Susana Holden, de la Triangle Vegetarian Society de los Estados Unidos, enumera los eslogan publicitarios que a fuerza de repetidos –y de fomentar la ignorancia- funcionan en nosotros como la verdad misma: “la leche hace huesos fuertes”, “es el alimento perfecto de la naturaleza”, “¿tomaste leche?” 
Pero los lácteos están llenos de contaminantes. No previenen la osteoporosis, como dice la propaganda, sino que los porcentajes de osteoporosis son más altos en las naciones occidentales industrializadas, que son los mayores consumidores de lácteos. 
La osteoporosis involucra el balance del calcio, antes que una mera deficiencia. Minimizar la pérdida de calcio es difícil para los que siguen la dieta común, pero los vegetarianos están en mejor situación. 
Los vegetales que reemplazan a la leche con ventaja como aportantes de calcio son el brócoli, las berzas, el nabo, las hojas de mostaza, la col, el repollo chino, tofú cuajado con calcio, bebidas de arroz o soja enriquecidas, zumo de naranja enriquecido, melazas oscuras e higos. 
Los niños alimentados con leche de vaca pueden padecer pérdidas de sangre en el intestino, que deriva en anemias. La leche además desplaza de la dieta a otros alimentos ricos en hierro, lo que deriva en la aparición de anemias. 
Las dos terceras partes de la población mundial no puede digerir la lactosa, el azúcar natural de la leche, lo que ha decantado en las sabidurías populares de todo el mundo “no civilizado” donde la leche no la consumen sino los niños pequeños, y desaparece de la dieta adulta o tiene en ella un papel secundario. 
La leche de vaca no es ajena a la producción en el organismo de galactitol, que podría ser una causa de daño en la estructura del cristalino del ojo y de la aparición de cataratas. 
Por otra parte, si se alimenta a un bebé con leche de vaca, lo que fue casi normal en occidente porque las madres abandonaron el amamantamiento al que es difícil hacerlas volver, es posible que desarrolle diabetes juvenil, ya que una proteína de los lácteos podría desatar una reacción inmune que destruye las células productoras de insulina del páncreas. 


Los lácteos contienen grasas saturadas, buenas para el ternero, pero asociadas en los seres humanos con las enfermedades del corazón. Las grasas monoinsaturadas como los aceites de oliva o canola son mejores para el corazón que las grasas saturadas. 


Finalmente, Susana enumera una lista que no es la del terror: 


Los pesticidas procedentes de los forrajes se concentran en la carne animal y luego pasan a la leche. 
La gente que consume productos de animales alimentados con antibióticos puede adquirir resistencia antibiótica. 
La leche es fortificada con vitamina D, la cual es peligrosa en altas dosis. (Sin embargo, cuando es sintetizada por nuestra piel durante la exposición al sol, no es peligrosa). En 1992 ocho personas fueron diagnosticadas con hipervitaminosis D, después de haber bebido leche “fortificada” inadecuadamente. 








Civilizados, nada más 

En nuestra sociedad el beber leche es una norma cultural que la mayoría de las personas no cuestiona. Sin embargo, desafía la racionalidad dar por supuesto que una persona, además de un ternero, tiene necesidad fisiológica de consumir leche de vaca. ¡Parece que los bigotes de leche más prudentes de llevar son aquellos hechos con leche de soya, arroz, almendra o avena! 
La leche que produce cada mamífero es específica para su especie, idónea para las necesidades de su cría y no para las de otra. La Naturaleza previó que los mamíferos obtengan la leche directamente de las mamas de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. 
Es notable como la civilización, que debía hacernos más cultos, más sensatos, más racionales, más sabios, nos induce a través de las necesidades de la industria a creer sin dudar que es sano seguir apegados a la leche ya adultos, con lo que nos lleva a contrariar leyes naturales. 
Hace mucho, para paliar al menos la mala situación de en estábamos ya entonces, cuando no había soja ni glifosato en los campos, el pediatra Florencio Escardó luchó hasta obtener que la industria separe la leche de vacas con ternero de las de vaca con ternera, porque no es lo mismo macho que hembra y la naturaleza lo sabe perfectamente, al punto que la leche para uno y otra que produce la vaca no es la misma. La industria no lo ignora, pero la mezcla es más barata y hoy en día todo se mezcla de nuevo, incluso las hormonas que no son para cualquier sexo. 
En la revista Discovery Salud, el médico Jean Signalet, hematólogo, inmunólogo, biólogo, escribió: “muchas personas piensan que prescindir de la leche puede provocarles pérdida de calcio y problemas como la osteoporosis pues la televisión, la prensa y la mayoría de los médicos repiten que la solidez de los huesos depende de su cantidad de calcio y sólo el consumo diario de productos derivados de la leche puede aportarles en cantidad suficiente ese precioso calcio. Sin embargo, yo digo firmemente que NO. El peligro de la falta de calcio es una ilusión. 
Es cierto que la leche de vaca es rica en calcio pero una vez en el tubo digestivo humano la inmensa mayoría del mismo es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales. 
Sólo una pequeña parte es absorbida. El calcio asimilable es aportado en cantidad más que suficiente por los vegetales: hortalizas, legumbres secas, verduras, carnes crudas y frutos secos y frescos. Además el calcio es un mineral muy abundante en el suelo donde es recuperado por las raíces de las plantas. En definitiva, eliminar de la alimentación la leche animal no provoca carencia de calcio. Al contrario, el régimen hipotóxico -desprovisto de derivados de la leche- acompañado de magnesio y silicio bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido”. 
La leche de vaca, como la de casi todas las especies de mamíferos, contiene unas 59 hormonas diferentes: pituitarias, esteroideas, adrenales, sexuales. 
Las más importantes son las del crecimiento, dirigida por supuesto al ternero, no al bebé ni al adulto humano. Los humanos, a diferencia del ternero, no necesitamos multiplicar el peso en poco tiempo, pero ingerimos hormonas de crecimiento como si lo necesitáramos. Y las consecuencias pueden ser enfermedades degenerativas. 








Monsanto tiene su parte 

En 1994 la agencia del medicamento norteamericana, la Food and Drug Administration (FDA) aprobó que la compañía Monsanto, la misma que produce la soja transgénica y el glifosato, use la hormona recombinante de crecimiento bovino para aumentar la producción de leche en las vacas entre el 10 y el 25 por ciento. 
Como esta hormona aumenta los niveles de otra hormona proteica en la leche, activa en los seres humanos, es posible que dé paso a la división y crecimiento incontrolados de células, lo que se llama cáncer. 
Los peligros potenciales de esa hormona son tantos que su uso está prohibido en los países desarrollados, pero sabemos que en el resto se hacen maravillas a manos llenas con los ojos cerrados porque los resultados se observan con el correr de los años y siempre se puede oscurecer las razones. 













Qué nos ofrece la industria 

La industria láctea ofrece un líquido de buena textura y sabor, contaminado con productos químicos, hormonas, antibióticos, pesticidas, virus, bacterias, priones, aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteínas, ácidos grasos. Por esta vía es posible ingerir leche con grasa de cerdo, sin saberlo el que la bebe ni el que la vende ni el que la produce. 

En la leche industrial puede haber metales y plásticos derivados del equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche. 
Se ha detectado mediante el análisis químico hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalítica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella. 
También puede tener detergentes y desinfectantes como formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico empleados en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. 
También pesticidas y fertilizantes porque en la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos químicos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. 
Hay en la leche por esta vía acaricidas, nematicidas, fungicidas, raticidas y herbicidas, lindano, metoxiclor, malation, aldrín y otros venenos varios. 
A partir del alimento balanceado que se da a las vacas la leche puede contener micotoxinas debido a mohos, en particular el aspergillus flavus. 
Se encuentran también antibióticos y otros fármacos usados en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas. 

Para evitar la mastitis la industria “baña” las vacas en antibióticos. Pero quedan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos. 
Detrás de la leche hay un gran negocio que justifica una gran publicidad, pero hay también mucho sufrimiento, muchas enfermedades. Como dicen los orientales en un contexto muy diferente y con otros fines: la única raíz del sufrimiento es la ignorancia.






Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos







No le robes su leche.....

Información facilitada por Elena R.