miércoles, 31 de marzo de 2010

DE UN IRSE YENDO A UN MARCHARSE


“Los elefantes huérfanos que han visto matar a sus madres a menudo se despiertan gritando”
Mark Bekoff
DE UN IRSE YENDO A UN MARCHARSE
Susi se está muriendo. Susi se muere. Pocas visiones conozco tan dantescas y frustrantes para cualquiera que ame la vida ( es decir: no sólo la propia ), que la de un animal dejándose morir. No hay desasosiego más profundo y entristecedor que el de un ser vivo complejo como nosotras suicidándose pasivamente, rompiendo el compromiso que con la vida se adquirió naciendo, abandonándose al riesgo de morir, yendo hacia la muerte con los ojos cerrados, sin pelear. Susi se está dejando morir. A Susi la están suicidando.
Lo mutilante del tema, desde el punto de vista racional y emocional, es la incompetencia humana necesaria para que Susi, el animal terrestre más grande del planeta que habitamos, renuncie a la vida. Susi es una elefanta africana secuestrada legalmente en el Parque Zooilógico de Barcelona, escribí sobre ello. En el asunto entran en juego las etólogas del mentado zoo, que lo saben de sobras porque hace falta ser ciega para no darse cuenta, y son conscientes de que nada pueden hacer para salvar la vida de Susi, porque salvarle la vida pasa por liberarla y el bienestar absoluto de los animales es lo que menos suele interesar a quienes comercian con ellos, como no les interesa nuestra salud a las corporaciones farmacéuticas.
La empresa adquirió mediante injusta parcialidad humana, el título de propiedad de ese ser vivo, el cual vivió con su compañera durante años hasta que decidieron “dormir” a esta. Desde entonces Susi, sumida en honda depresión, se abandona a la muerte. La brillante solución de las gestoras del Zoo de Barcelona a este problema consistió en encarcelar una nueva elefanta para que se hicieran “amiguitas” ( según los extraños y fantasiosos preceptos del cine comercial norteamericano ), pero sucede lo que cualquier etóloga de paquidermos sabe: que las elefantas hembras no pertenecientes a una misma manada o criadas en común, tienden a luchar y no a emparejarse. Entonces los miserables 1300 metros cuadrados ( elevados dicen, generosamente a 2000 ), que les correspondían a las dos elefantas han tenido que ser divididos por una alta valla, para evitar conflictos, a través de la cual Yoyo, la nueva elefanta secuestrada, condenada a pudrirse de asco para el bien de las nóminas de los cargos del Zoo de Barcelona, huele a la otra elefanta y se estresa. A las elefantas se les ha aplicado una nueva inteligente solución: amputarles los colmillos para evitar que se hieran entre sí cuando las vuelvan a juntar, dado que la “solución final” es acumular de aquí y allá los siete u ocho paquidermos que se precisan para formar una manada mínima, de modo que el espacio dedicado a un elefante se convertiría quizás en el espacio dedicado a siete u ocho. Brillante. Permitidme la ironía en tal trágico momento.
La publicidad del Parque Zooilógico de Barcelona, como suele suceder en estas empresas, derrocha optimismo y ganas de escurrir el bulto, y postula de un modo mezquino y ciertamente infantiloide la idea de Walt Disney ( no la de un mundo nazi que promovió el amigo Walt, sino la otra ), de la amistad entre los dos “dumbos”. Mas el burdo truco no funciona, porque la realidad de la etología dista mucho de la fantasía de las zoólogas de ciudad, y más aún de los balances económicos de la empresa
Entretanto la soledad de Susi se ahonda, y la soledad de los elefantes les mata, es un hecho científico. Si dejar encerrada a Susi es asesinarla entonces el Parque Zooilógico de Barcelona asesina animales, la ecuación es sencilla. Pero no parece afectar a las conciencias ni a los dividendos de la empresa, condenada a ser rentable en los voraces tiempos mercantilistas que sobrevivimos, donde se atiende más al vulgar espectáculo de la zafiedumbre que a la belleza sutil de los seres y a los sucesos que de ellos emanan. Por ello el discurso proteccionista y la benévola custodia que las humanas ofrecen a cualquier otra especie a la que le echan el ojo, queda invalidado desde el momento en que no se alcanza el objetivo de velar por los intereses del individuo, por su protección o ni siquiera por…¡ su vida!.
La finalidad estrella de los centros de reclusión y ocio llamados parques zooilógicos del mundo consiste -citan las que entienden-, en “el estudio de los comportamientos de los animales salvajes para una mejor comprensión de su naturaleza”, según esa mirada podemos desprender que la práctica de la coprofagia, el aburrimiento encaminado al desquicio psicológico, la automutilación y la autolesión, la obesidad, la ingestión de objetos extraños, la depresión, los movimientos repetitivos ( estereotipados ), la soledad, el stress, la locura o la humanización de las conductas forman parte de la etológica normal de delfines, elefantes, osos, orcas, grandes felinos y herbívoros, reptiles, etc., obligados en los parques a llevar un modo de vida absolutamente contrario a sus auténticas costumbres, aquellas que practicarían en su hábitat.
No, no tiene ningún sentido.




Susi y su antigua compañera matada se mantenían juntas para sufrir con aplomo la visión etológica de los intereses económicos del zoo, para hacer ganar dinero a las mercaderes, bajo el mismo prisma que algunas dueñas de circos con animales afirman que sin fauna, el circo no interesa tanto al público. Los elefantes en los zoos sirven para soportar los chillidos histéricos de las niñas celebrando sus cumpleaños y la reducción de sus espacios vitales, muchísimo más ricos y amplios que el que se les adjudican. Los elefantes de los parques zooilógicos son como sparrings de boxeadoras deficientes mentales, como sacos de arena donde golpear con los puños de la estupidez social. Pero estaban juntas, ellas eran su propio universo. La dimensión anatómica de los paquidermos sólo es comparable a su extremada sensibilidad, a la sublime delicadeza de sus pasos, a su inquebrantable memoria o a sus tactos con la trompa ( una extraordinaria nariz-brazo de cien mil músculos ); y todo ello les convierte en seres únicos entre los únicos, imprescindibles entre los imprescindibles, irreemplazables entre los irremplazables. Prueba de ello es que su muerte es más lenta, tardan mucho en querer abandonar la vida y tardan mucho en morir físicamente. La agonía, proporcionalmente, es más intensa y desgarradora. Desde que Susi está sola, sencillamente no soporta el encierro y prefiere dejarse morir.
En el Parque Zooilógico de Barcelona hay una elefanta zombi, muerta en vida, que desfallece y fallece semana a semana, que no vivirá los hasta 70 años que pudiera vivir. Debiera ser liberada en algún santuario de los creados al respecto y no se hace porque cuesta dinero. No debieran incluso encarcelarse jamás elefantes ni para su (ab)uso en parques zooilógicos, ni para patéticos números de circo, ni para trabajos forzados de por vida, puesto que son además animales especialmente frágiles ( no nos engañe su tamaño corporal ), que vienen del mamut de hace un millón de años y se adaptaron a los climas asiáticos y africanos, animales veganos y pacíficos si no se les molesta.
Si, el pacifismo, eso es lo que más molesta a las comerciantes y a las asesinas, la maldita tenacidad por no matar ni esclavizar que tiene quien ama la vida. La maldita evolución de la especie contra la inercia de la brutalidad de quienes secuestran, encarcelan y torturan.
Los animales siguen teniendo el glamour de la sencillez, nosotras -dominando- hemos en cambio adquirido el lumpen de la complejidad a costa de la infelicidad, un precio muy grande para tan pocas ventajas.
(Para dirigir quejas al Zoo: zoobarcelona@bsmsa.es )
Xavier Bayle 

miércoles, 17 de marzo de 2010

Carta abierta a la dirección del Jardín Botánico de Madrid




Estimados señores:

Me han llegado noticias de que responsables del Jardín Botánico de Madrid han decidido sacrificar a los gatos que viven refugiados en dichas instalaciones. Soy madrileña y me siento orgullosa de mi ciudad, por su permanente evolución fruto del espíritu abierto, unido a un interés en los ciudadanos por adaptarnos a las mejoras sociales, tanto a nivel colectivo como individual. El respeto por la nauraleza y los animales, en particular, es una muestra de civismo y de amplitud de miras, defendiendo nuestro patrimonio cultural y nuestro habitat. Pero no estamos excentos de defectos propios de cualquier humano y ustedes conocen tan bien como yo, que el abandono de animales domésticos es una evidencia más de lo mucho que nos queda por mejorar. Estos felinos, a los que he tenido el placer de ver cuando he pasado cerca de su recinto, sobreviven sin perjudicar a nadie y sólo son víctimas inocentes de la falta de escrúpulos de algunos de nuestros congéneres que los han dejado a su suerte.  Ellos no merecen pagar con su vida por algo de lo que no son responsables. Tengo que decirles que, al igual que yo, somos muchos los madrileños y visitantes que nos sentimos orgullosos de que hasta ahora se les haya permitido permanecer en este lugar tan acogedor, protegidos y al mismo tiempo libres para disfrutar de una naturaleza que también les pertenece a ellos, al igual que a ustedes y a mí. Es necesario un control en la natalidad de estas criaturas, por supuesto, pero el quitarles la vida que ahora disfrutan, no es la solución más justa y  civilizada.

nenúfar amarillo

Den evidencia ustedes también de su evolución, en otras ciudades europeas esta decisión sería impensable. Confío en que recapaciten, para el bien de estos animales y también, por qué no, del respeto que tenemos el resto de los ciudadanos por nuestro patrimonio cultural y natural, siendo dirigido por personal competente, pero al mismo tiempo compasivos, como lo ha sido hasta ahora la dirección del Jardín Botánico de nuestro querido Madrid.

 

“No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes / pero el Jardín Botánico es un parque dormido / que sólo despierta con la lluvia /… pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico / aquí se quedan sólo los fantasmas / Ustedes pueden irse / Yo me quedo….(con los gatos) A la izquierda del roble .- Mario Benedetti


Yolanda Plaza Ruiz





Os paso algunos versos más de este precioso poema:

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.
Ahora la última nube ha resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.
El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas
Ustedes pueden irse.
Yo me quedo

A la izquierda del roble
Mario Benedetti



 




miércoles, 10 de marzo de 2010

LA CARA OCULTA DE LOS DOCUMENTALES SOBRE NATURALEZA

Apuntes del libro “ DIEZ MANDAMIENTOS” de Janne Goodall & Marc Bekoff 



DOCUMENTALES SOBRE HISTORIA NATURAL Y FOTOGRAFÍA DE LA NATURALEZA SALVAJE



Los documentales sobre historia natural y las fotografías de animales salvajes tienen mucha aceptación entre el público. Existen un conjunto de realizadores y fotógrafos de la vida natural profesionales (y también aficionados) cuyos trabajos resultan realmente deslumbrantes: cada plano, cada toma, representan horas, semanas, meses e incluso años de paciente observación de áreas salvajes. (…)Su trabajo se basa en querer y conocer a los animales y los lugares que habitan. 

Sin embargo existen otros que NO MUESTRAN NINGÚN RESPETO POR LOS ANIMALES. 
En una ocasión un equipo de filmación compró un bebé foca a un cazador inuit porque quería rodar una escena sobre una cachorro que había perdido a su madre. Rodaron la escena sobre el hielo y DEJARON ALLÍ A LA FOCA PARA QUE ENCONTRARA UNA MUERTE SEGURA. 


Otro equipo de filmación intentó mostrar cómo se comportan las focas y los tiburones en el mundo submarino instalándoles pequeñas cámaras digitales conocidas como critter-cams. Resulta absurdo pensar que el estrés al que se ven sometidos los animales permitiría que se comportasen de forma natural. VARIOS TIBURONES MURIERON DURANTE EL PROCESO. 



Algo especialmente espantoso son “LAS GRANJAS DE CAZA”, en las que
alquilan a los animales para que los fotografíen o graben; son los lugares en los que se pueden contratar animales adiestrados para hacer primeros planos de “CONDUCTAS NATURALES”.

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Una famosa secuencia mostraba a un LEOPARDO ALQUILADO “CAZANDO” UN BABUINO. Para conseguir estas fotos, que aparecieron en la revista LIFE, utilizaron a ocho babuinos distintos. Los monos se lanzaban  literalmente contra el leopardo uno por uno para que el fotógrafo hiciera todas las fotos necesarias hasta conseguir las tomas deseadas. No recuerdo cuántos babuinos sobrevivieron, pero sí EL TERROR EXTREMO EN EL ROSTRO DE UNO DE ELLOS, UN VIEJO MACHO DESDENTADO QUE SALIÓ VOLANDO POR LOS AIRES CUANDO EL LEOPARDO SE LANZÓ SOBRE EL. ESTA FOTOGRAFÍA GANÓ UN GRAN PREMIO INTERNACIONAL. 


En estos tiempos, en el que los costes de los proyectos y la competencia cada vez son más elevados, es difícil conseguir financiación para el tiempo que dura el trabajo en el campo si se quiere hacer un buen documental sobre el comportamiento animal; por lo tanto , resulta fácil explicar por qué se alquilan a veces animales CAUTIVOS Y ADIESTRADOS. Pero no es ético. En primer lugar, SE ESTÁ ENGAÑANDO AL PÚBLICO, QUE CREE QUE ESTÁ VIENDO A ANIMALES SALVAJES Y LIBRES. En segundo lugar, este material , obtenido de la manera más fácil, compromete la profesión de genuinos realizadores y fotógrafos de la naturaleza salvaje. Por último , las condiciones en las que algunas veces tienen a los animales son muy malas. 



Tom Mangelsen fue a echar un vistazo a una granja de caza cercana a Bozeman, Montana. Era peor de lo que había imaginado. Carcayús, lobos, linces, coyotes, osos grizzly y otros animales deambulaban neuróticamente de un lado a otro en JAULAS SITUADAS BAJO EL ARDIENTE SOL. Estas jaulas tenían un tamaño de 1,52X1,52X3,04m, barras de hierro y suelos y techos de acero. 

Otro fotógrafo denunció que un puma, que no se había comportado adecuadamente, FUE ARRASTRADO POR EL BOSQUE CON UNA CADENA ALREDEDOR DEL CUELLO para “ENSEÑARLE UNA LECCIÓN”. 

Otro puma murió por envenenamiento con plomo porque su comida incluía ardillas a las que habían matado con un rifle de 22 mm. Normalmente, los fotógrafos y realizadores quieren tomas de animales jóvenes y saludables, pero ¿Qué ocurre cuando se hacen viejos? Las granjas de caza de este tipo se CONVIERTEN EN GRANDES NEGOCIOS, PUESTO QUE AYUDAN A LOS CLIENTES A AHORRAR DINERO Y A LOS DUEÑOS A GANARLO A EXPENSAS DE LOS ANIMALES. Pat Derby, presidente de la Performing Animal Welfare Society (Sociedad para el Bienestar de los Animales Actores), que dirige santuarios para animales retirados y abandonados, cree que la actitud típica de “lo fundamental es el dinero” es el que hace imposible cuidar adecuadamente a los animales. No se les respeta. 

No obstante , esto no quita para que los documentales sobre historia natural hayan servido de mucho para educar a la gente sobre el tema del comportamiento animal. Además, muchos de estos documentales muestran las amenazas a las que se ven sometidos estos animales y su entorno, así como los heroicos esfuerzos de las personas que están intentando protegerlos y conservarlos



Apuntes del libro “ DIEZ MANDAMIENTOS” de Janne Goodall & Marc Bekoff 

sábado, 6 de marzo de 2010

Una vida mejor

Los singnos de nuestro tiempo son
 la estéril mecanización de la vida
y su empobrecimeinto

quien desee alboroto en lugar de música,
 y placer en lugar de alegría,
 y dinero en lugar de trabajo ,
 y juguetes en lugar de pasión honda
 será el único que merezca echar raíces
 en un mundo como éste






Conseguir una vida mejor quizá sea la respuesta a la cuestión – previa a las otras- que nos plantea la existencia; quizá sea el primer para qué de todos. Sin embargo, los hombres no siempre se han puesto de acuerdo en qué sea mejorar la propia vida en vez de su envoltura. A tal fin conducen caminos que hemos abandonado, y nuestra época de manera especial. ¿Qué caminos? Enriquecer el conocimiento esencial del ser humano y de cuanto lo fortalezca individual y socialmente, es decir, de cuanto lo humanice; alcanzar la idea más exacta posible sobre la vida (un juego al que jugamos sin entender sus reglas y sentido), lo que exige huir de cualquier ortopedia dogmática, de cualquier perjuicio religioso o científico (o seudoreligioso y seudocientífico), venga de donde venga;
establecer las normas y estructuras adecuadas para facilitar , no para complicar la vida; y crear belleza que conmueva los corazones de miles de años después (Keats dijo que un objeto hermoso es un gozo eterno). En esta dirección, ¿qué progreso habremos obtenido de nuestra época?



       Todo el daño proviene de un error capital: confundir los valores de lo principal y lo secundario; dar más importancia al parecer que al ser, al aparato de la existencia más que a su verdadero espíritu. La vida, por ejemplo, en Grecia-  y qué pocas cosas han mejorado desde entonces en nuestra intimidad- no tenía aparato. Allí se prefería la vida buena a la buena vida. Frente a la actual prepotencia del Estado , el poder no era allí ni tan fuerte ni tan largo. Frente a nuestro desatado consumismo, la indumentaria consistía en una camisa sin mangas y una manta. Los griegos consideraban a los licios gente “dada al lujo y blanda de pies” porque utilizaban calzado. No tuvieron carreteras como los persas, ni alcantarillado como el de los romanos, ni el esplendor de las civilizaciones fluviales de Egipto o Mesopotamia. Sus pequeños estados no fueron regidos por un gran rey divino, ni dejaron inscripciones megalomaníacas sobre la gloria de nadie. En estos aspectos, cabe afirmar que el griego era un pueblo casi salvaje.






      Y es que su grandeza apuntaba a otra mira. Cuando hoy se pretende resolver cualquier cosa, siempre se acaba hablando de construir más viviendas, abrir nuevos mercados, manipular los precios, agilizar los transportes o reducir los costos. A nadie se le ocurre otra clase de respuestas, porque el problema en sí es ya económico. Los otros, los sustanciales, ni si quiera se plantean. No caemos en la cuenta de que vivimos dentro de un problema tan grande que ni lo percibimos, al carecer de perspectiva. Nuestras generaciones se apoyan sobre arenas movedizas; toda evidencia, toda moral, toda salvación han desaparecido, o se perciben confusas, como los objetos que miramos a excesiva distancia o con excesiva proximidad. Encontrar un espejo alto y bello en que se refleje nuestra alma – en una época tan mediocre, tan torpemente envanecida, tan contraria a cualquier espiritualidad- nos costaría hoy sangre, y nos reflejaríamos solos en él. Hemos extraviado las grandes certidumbres y subvertido las elementales jerarquías. ¿A quién, pongo por caso, va a resolverle la vida, o a mejorársela, el invento de la televisión tridimensional?  Todos los lavavajillas del mundo no nos conducirían a una concepción luminosa y precisa de él. Todos los microondas juntos no nos proporcionarán una visión de la realidad en la que cada instante tenga un color distinto. Todos los vídeos y todos los tomavistas no lograrán que contemplemos el sol o las estrellas con placentera calma. Todas las cadenas de alta fidelidad no harán que cada uno de nuestros cinco sentidos reciba su debido mensaje y lo asimile. ….El que está satisfecho con su propia existencia en este tiempo no tendrá para nadie ni el menor interés, porque quien desee alboroto en lugar de música, y placer en lugar de alegría, y dinero en lugar de trabajo , y juguetes en lugar de pasión honda será el único que merezca echar raíces en un mundo como éste.




     Los signos de nuestro tiempo son la estéril mecanización de la vida y su empobrecimiento, la decadencia de la moral, el abandono de los ideales que mueven a individuos o a grupos, la falta de autenticidad en el arte, en manos con frecuencia de aficionados ambiciosos… No podrá edificarse algo importante sin derribar primero tanto malo construido. Sólo nos queda descansar en la ilusión de que vendrá un tiempo distinto: más alto, más hondo, más rico. De ahí que os escriba a vosotros, porque ese tiempo tendrá que venir de vuestras manos y , aunque no lo disfrute yo, es su esperanza lo que me mantiene. No obstante, una condición ha de quedar perfectamente clara: si vosotros no sois diferentes de los hombres y las mujeres de hoy- diferentes y aun opuestos- mañana seréis iguales que ellos. Porque el mayor de sus pecados es precisamente no haberse opuesto con alma y vida a los de ayer.


 pasos.jpg pasos image by angelivanr

Antonio Gala
Carta a los herederos/ octubre de 1993 


jueves, 4 de marzo de 2010

Un cambio de percepción hacia los animales no humanos

CONCIENCIA ANIMALISTA: LOS DAMASQUINOS

Relato de “Jaulas vacías” de Tom Regan. 



Este“cambio de percepción”(el de ver al resto de los animales como individuos únicos, con una vida propia, necesitando protección) puede expresarse de varias maneras, 
por diferentes razones y en momentos diversos. Algunas personas lo experimentan en un abrir y cerrar de ojos(…).Defino a estas personas como damasquinos, a raíz de la historia bíblica sobre lo que ocurrió con Saul en el camino hacia Damasco. 
Todos sabéis que Saúl fue invitado a Damasco a fin de acabar con las habladurías de un hombre llamado Jesús, hacia el cual Saul y sus amigos sentían una profunda hostilidad. En el camino hacia Damasco , narra la Biblia, Jesús apareció milagrosamente a Saul, y le habló. Esta aparición cambió para siempre la vida de Saul. Saul el detractor, quien se convirtió en Pablo el apóstol… 
Los damasquinos adquieren una conciencia animalista de una manera parecida. Un minuto antes aceptan el paradigma cultural dominante, y el minuto siguiente ya no. A este propósito merece la pena redactar el testimonio de un viejo activista alemán, quien, un día durante la segunda guerra mundial, al salir de un refugio antiaéreo, se topó con una yegua que corría desesperadamente por la calle completamente envuelta en llamas, puesto que la gasolina que la recubría había prendido. Al pasar al lado del entonces chaval, la yegua le miró a los ojos con una mirada de terror y acusación. Este hombre cuenta que sintió como si ella le estuviese preguntando: ¿”Qué he hecho yo para merecerme esto?¿Por qué no me ayudas?” 


A partir de ese momento , el hombre adquirió una conciencia animalita . Con su mente y corazón revolucionarios, ahora era capaz de entender la vida interior de los animales a través de la empatía y compasión , algo que antes nunca había sido capaz . Lo que sucedía a los animales, ahora le concernía. Ya que no tienen voz, el hablaría por ellos, poniendo a los demás las mismas preguntas que la yegua le puso a él: “¿Qué han hecho los animales para merecer el trato que reciben? ¿Por qué no los ayudáis?” 


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En otra ocasión , me hallaba cenando en un restaurante junto a Nancy, próximo a una mesa en la cual una señora estaba cenando sola. Empezamos a intercambiar algunas palabras, luego, como una frase lleva a la otra , sin saber de nuestra visión del mundo , la señora empezó a contarnos que había crecido en una pequeña granja, en la que , cuando era niña , cuidaba de una pequeña cordera . Cada mañana, antes de ir al colegio, y cada tarde, al regresar, iba a verla, la cepillaba, la alimentaba, hasta que, una tarde, fue al establo solo para ver que la cordera ya no estaba, y que la cena de ese día era un estofado de cordero. 
Esta joven mujer, que tendría unos 25 años, estaba a punto de llorar mientras contaba su historia. Luego añadió: “Nunca he perdonado a mis padres”, pero, a partir de ese día , su vida fue marcada por una conciencia animalista . La puerta por la que entró en el mundo no fue únicamente la triste condición de un solo cordero, sino el sufrimiento de todos los animales.


Experiencia de una persona que empezó a tomar consciencia de las consecuencias de sus costumbres alimenticias. 

“Para la mayoría de la gente, solamente el pensar en dejar de comer carne resulta muy difícil; dejarlo, puede parecer algo efectivamente imposible. 
Rebekah Harp, una profesora de educación especial ,(…) a pesar de haberse siempre considerado “una persona compasiva para con los animales”, comía carne. 
Sin embargo, hace unos años le sucedió algo decisivo. Ella describe la experiencia así: 
“Estaba saboreando un bistec en un bonito restaurante cuando empecé a observar a la gente que estaba comiendo conmigo. Cuando pienso en este episodio, me aparece siempre como si estuviera siendo proyectado a cámara lenta, como una escena de una película. El ruido de los cuchillos que se hundían en la carne se intensificaba progresivamente y los arroyuelos de sangre y grasa que se recogían en los platos hicieron que me encontrara mal. Una imagen de vacas aterradas que esperan su matanza, cruzó mi mente – y ese fue el último trozo de carne que comí. Esas vacas no eran diferentes de mis perros o gatos así que ¿cómo podía justificar comer carne? 


Algo parecido ocurrió a Gary y Gillian Cutick( Gary es un fisioterapeuta y Gillian es una arquitecta que viven en Raleigh) un día que estaban atascados en el tráfico, justo detrás de un camión repleto de cerdos camino del matadero. El camión tenía unas aberturas ovaladas para permitir la entrada de aire, y los cerdos que estaban en el fondo del camión miraban fuera; algunos se habían elevado sobre las patas traseras para poder ver mejor. Justamente enfrente de Gary y Gillian había al menos unos diez pares de ojos que les observaban. Y Gary y Gillian , sin ninguna vía de salida, no podían hacer más que devolverles la mirada. Una situación perfecta para un cambio de percepción. Lo que hasta entonces habían considerado como “algo que se compra envuelto en plástico” se convirtió en 
“alguien que estaba a punto de ser matado” 
Sin decirse una palabra, ambos decidieron en ese instante que dejarían de comer carne de cerdo. Como dice Gary, fue “un pequeño gesto para mejorar el mundo”.