jueves, 28 de enero de 2010

Maltrato animal, algunas consideraciones

“Mientras más conozco a la gente, más quiero a mi perro”

Oscar Wilde



Alejandro Vázquez Cárdenas





 Primeramente, algo obvio para quienes tengan íntegras sus funciones cerebrales superiores y posean una cultura de mediocre para arriba: ningún animal mata por placer; lo hacen para sobrevivir; en cambio el animal autodenominado "humano" puede matar simplemente por mera ocurrencia, por diversión o placer, y puede, sin ningún problema, abandonar a la presa muerta.

Sobre esto se han realizado múltiples estudios de los cuales se desprenden interesantes resultados. Resulta que la gran mayoría de los maltratadores de animales o personas comparten una historia común de castigo parental brutal, negligencia y rechazo. En psiquiatría se ha identificado una tríada constituida por el abuso físico por parte de los padres, crueldad hacia los animales y violencia hacia las personas.

Y ahora algunos otros datos: ¿Sabía usted que la crueldad hacia los animales y la violencia humana tienen una relación directa? ¿Que el niño que golpea o tortura un animal al crecer podría herir y hasta matar a un ser humano? ¿Que el padre que patea al perro podría estar golpeando a su esposa e hijos? ¿Que el niño que lastima un animal posiblemente ya es testigo de actos de violencia intrafamiliar?




El número de criminales con historial de maltrato de animales es tan alto que el FBI señala la crueldad contra los animales como una característica típica para identificar jóvenes sospechosos, con potencial en convertirse en criminales en un futuro. La Asociación Psiquiátrica Americana considera el maltrato de animales como uno de los datos para determinar desórdenes de conducta.

Pero, ¿por qué existen personas crueles con los animales? Hay muchas razones. El maltrato hacia los animales generalmente es realizado por personas con una autoestima baja, que se sienten sin poder y bajo el control de otros. El motivo podría ser para intimidar, amenazar, ofender o rechazar las reglas de la sociedad. Otras personas simplemente están copiando acciones que han visto y aprendido de niños o bien (¡ojo!) están siendo abusados por algún familiar.

Diversos estudios muestran que las primeras manifestaciones de crueldad hacia los animales tienen lugar temprano en la vida del maltratador. La conocida antropóloga Margaret Mead sostiene: "Una de las cosas más peligrosas que le pueden pasar a un niño es matar o torturar a un animal y salirse con la suya". Es una realidad, la mayoría de los niños, con la guía adecuada de los padres y maestros, se tornan sensibles al hecho de que los animales pueden sentir dolor y sufrir, y por lo tanto aprenden que hay que tratar de evitar causarles dolor.


¿Por qué debemos reconocer el maltrato animal como una forma de violencia contra humanos? Los motivos son varios: abusar de animales exhibe el propósito deliberado de golpear y no sólo una simple pérdida de control. Abusar de animales y lastimar niños está íntimamente relacionado. Abusar de animales señala una interconexión con problemas familiares. Herir o matar animales preludia una conducta violenta en un futuro cercano.

¿Existe una conexión entre maltrato animal y violencia humana?: Sí, casi un cuarto de todos los casos de crueldad animal intencional también involucra alguna forma de violencia familiar. La violencia doméstica es la forma de violencia familiar más frecuentemente reportada, seguido por abuso de niños y de mayores.

¿Quiénes son las víctimas de los maltratadores de animales?: Animales de compañía son los blancos más comunes de maltrato animal, con datos de crueldad hacia los perros (76 por ciento de todos los casos) mucho más frecuente que la crueldad registrada contra gatos (19 por ciento). Las ofensas más comunes incluyen pegar, patear, acuchillar, tirar, quemar, ahogar, colgar, envenenar, abusar sexualmente y/o mutilar a los animales.


Una de las explicaciones para esta conducta anormal es que quienes maltratan animales no ven al animal como un ser vivo, capaz de sentir emociones y dolor, sino como un objeto. Esto no es ninguna novedad, con los nazis pasaba algo parecido, ellos eliminaban a cualquier ser humano considerado inferior (judíos, gitanos, homosexuales, etcétera) y tranquilamente llegaban después a su casa y eran perfectamente capaces de mantener una vida familiar saludable. Ese tipo de disociación es más frecuente de lo que pudiéramos pensar.

Conclusión: Pienso que en este mundo tan especial en que vivimos, si queremos ser congruentes con nuestra conducta debemos cambiar la taxonomía; dividir a los seres vivos en dos grandes categorías: animales y bestias, en el primer grupo tendrán cabida millones de especies, en el segundo una sola, los humanos.





viernes, 22 de enero de 2010

LAS RAÍCES

 “A veces me preguntan ¿por qué inviertes todo ese tiempo y dinero para con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre, a lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces.”
George T. Angell
LAS RAÍCES
El medio ambiente social en que buceamos y nadamos muchas activistas, sea la lucha que sea la que hayamos ( o nos haya ) escogido, suele estar frecuentado de gente muy diversa. Concretamente en el que me muevo es abundante en feministas, personas de diferentes modos de amar, anarquistas, personas críticas,… personas abiertas en conjunto, lo cual garantiza una enorme comprensión al respecto de nuestra relación con los animales no humanos. Sin embargo medio ambiente social en que la lucha animalista se involucra, si pretende ser eficaz, debe asumir riesgos y abarcar la sociedad al completo, sin seleccionar. Por ejemplo la calle mismo, en muchas ocasiones.
De manera que estamos sujetas a las consecuencias que conllevan realizar ciertos trabajos de un modo tan aleatorio: el porcentaje de posibilidades de entrar en contacto con la estupidez y con la ignorancia se multiplica por mil. Y es precisamente de eso de lo que debe tratarse la promoción del antiespecismo, en generar debate. Uno de los tres objetivos que todo cambio medular del mundo debe afrontar, el social, junto con el político y el legislativo.



Invariablemente los argumentos en contra de nuestra postura varían, la mayoría son inaceptables o subdesarrollados, pero algunos tienen mucho de debate, por su propia lógica y coherencia. Por ejemplo somos preguntadas por nuestra postura al respecto del aborto, delicada cuestión si hablamos de defender la vida, la vida de los animales, de TODOS los animales. La defensa de la vida debiera abarcar también nuestra especie. Relajada ética posee aquella persona que niega radicalmente la esclavitud de los animales no humanos usados en el circo pero financia la esclavitud de los animales humanos que recolectan bananas, café, cacao o té ( por citar ejemplos famosos ). En la cuestión del aborto hablamos de la voluntad de la mujer contra la ley de la vida, delicada cuestión. Sin embargo escasas humanistas denigran el aborto humano, más bien defenestrado por rancias conservadoras, ultrareligiosas y antropocentristas de toda catadura. Poco humanismo puro hay en la defensa de esa vida. Ese es un tema que no abordaré hasta que no tenga las cosas claras.


Otro argumento armónico es el de que POR QUÉ no nos dedicamos a defender también la vida, la libertad y la dignidad de los animales humanos, que tanta falta hace no sólo en países empobrecidos o sometidos a regímenes más totalitarios que los nuestros (por ejemplo sometidos a nosotras y nuestro estúpido modo de vida ). Y de eso quería escribir.
De todas las lecturas que se han precipitado en mis manos una de las más productivas y que más ha revolucionado mi cerebro y -por extensión coherente- mi vida, es aquella frase maravillosa con la que la admirable Madame de Crayencour cierra la biografía apócrifa y transreal de su imaginario Adriano, en el volumen “Memorias de Adriano”; cuando a su personaje le llega la hora de morir y se musita a sí mismo: “…tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos”. Precisamente esa frase: Con los ojos abiertos, fue la que utilizó Matthieu Galey para escribir en forma biográfica la vida de esta magnífica escritora.
Marguerite Yourcenar ( pseudónimo creado a partir del verdadero apellido de la escritora: Crayencour ), fue una persona excepcional, recomiendo sus obras y sus dichos, como recomiendo la lectura compulsa, desproporcionada e imparcial de Wyslawa Szymborska. Marguerite Yourcenar escribió la Primera Declaración Universal de los Derechos del Animal ( no humano ), cuyos preceptos están lejos de la liberación animal, pero reflejan de un modo abarcable parte sustancial de los avances que en materia ética, al menos sobre papel, les pertenecen a quienes hemos usado como esclavos durante centenas de milenios. Ella habló de la liberación de la mujer como pieza clave para la ética social. Ella era vegetariana desde joven porque “se negaba a digerir agonía”, y ella era bisexual porque tuvo la mente abierta durante toda su vida, como los ojos. Hizo a Adriano entrar en la muerte con los ojos abiertos, pero supo vivir también con los ojos abiertos.


Tener los ojos abiertos también supone riesgos y a la hora de responder a la pregunta de por qué priorizamos la defensa animal no humana a la humana entran en juego otros factores. Yo no puedo hablar de la lucha animalista global desde el punto de vista de la calidad de quienes la practican porque seguramente analizar en profundidad el movimiento animalista mundial le haría mucho daño. Como cada análisis, revela amargos resultados desde el punto de vista individual. La calidad de sus componentes no es mejor en algunas ocasiones que la de las de cualquier otra persona. Sin embargo su labor de algún modo, dignifica. Como tampoco podemos ser ecuánimes a la hora de decir que Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta eran buenas personas, porque tenían muchos turbios asuntos que purgar, sin embargo la sociedad acepta sus buenas obras como método de redención. El resto de los adminículos y heroicidades son atributos otorgados por las comerciantes de heroínas.
El animal humano, con toda su miseria, con todo su sufrimiento, con toda su mezquindad, gloria, indiferencia, límites e infinitos posee un relativo control de sus elecciones. Ya por nacer adquiere un precio; en muchas ocasiones ese precio es muy bajo, lastimosamente bajo, pero en cualquier caso es infinitamente más alto que el de los animales que mata a lo largo de su vida. Un ser humano nacido es un ser vivo potencialmente Leonardo da Vinci o potencialmente Hitler, la suerte o la astucia harán el resto. En cambio un animal no humano nacido es comida que camina, piel comerciable, hígados grasos, entretenimiento, objeto de análisis, reacciones químicas a determinadas sustancias, tejidos, fuerza muscular… en suma: algo que sirve para algo. Cosa. La diferencia entre las cosas y los animales es sencillamente que las cosas no sienten.


La lucha por las personas tiene riesgos que las personas que luchamos por ellas ( también, en menor grado ), asumimos también. Defendemos al pueblo palestino porque es masacrado en la venganza judía, pero sin embargo palestinas y judías son asesinas, sexistas, clasistas y racistas, como cualquier otra persona en el mundo. Defendemos al pueblo tibetano, vendido al dinero chino y al patriarcado letal. Defendemos a las pobres y sólo porque lo son, no por su calidad ética, sino como objetos legales incluidos en el círculo de compasión social adquirido por el hecho de nacer. No obstante el individuo humano tiene opciones, puede modificar su vida, aceptar o no ciertas condiciones, resignarse o seguir peleando por conseguir lo que desea. Tiene en definitiva armas que los animales no poseen, por ejemplo un precio -bastante más alto como he dicho que el de las treinta millones de especies animales restantes-, por ejemplo avaricia, por ejemplo maldad, ambición, falta de escrúpulos, inteligencia, necedad… los cuales son adminículos esenciales a la hora de someter a otros seres humanos a su propio interés y evidentemente al animal no humano. La misión del animal humano es alcanzar su gloria personal, sobrevivir y, en la medida de lo posible, engordar su egocentrismo.
La misión del animal no humano por el contrario es simple: servir al animal humano, y sus atributos serán utilizados por el animal humano en su contra: su ingenuidad le hará ser esclavo, su pacifismo le hará ser esclavo, su agresividad le hará ser esclavo, su belleza física le hará ser esclavo, su sabor le hará ser esclavo, su morfología le hará ser esclavo. La pregunta básica que un animal humano se formula ante un animal no humano es “¿ para qué sirve esto ?”.



La dimensión de la barbarie que llamamos especismo es con creces muy superior a la suma de todos los latrocinios cometidos en el nombre del racismo, de toda la universalidad del dolor cometido en el nombre del sexismo y de la masacre llevada a cabo por motivos clasistas durante toda la historia del ser humano, simplemente porque la historia no recoge la historia de los animales no humanos que obligamos a vivir entre nosotras. Ahora los medios recogen el dolor de las víctimas del terremoto de Haití, pero poco o nada se menciona de los millones de animales no humanos muertos en él. Simplemente no existen o existen como complemento, como método de explotación, como negocio.
Entonces la lucha por lo evidente, por las ignoradas, por las relegadas, por las auténticas y puras víctimas de todos los desastres ( los animales no humanos y las niñas humanas ), se convierte un deber ético prioritario para comprender el avance de la civilización. El crecimiento de nuestra civilización debiera poseer un movimiento de rotación alrededor de la defensa de las niñas humanas ( por lo que de inocente tienen, aunque se trate de inocencia provisional ), y un movimiento de traslación alrededor de la defensa del animal no humano.
¿Por qué?
Cada vez más las científicas y las analistas de todos los campos del conocimiento humano convergen en que los orígenes de la violencia humana enuclean del desprecio, de la consideración de que algo no es digno de pertenecer a nuestro círculo de compasión, a partir del desarrollo de ese pensamiento segregacionista aplicamos la fuerza física o la exclusión para relegar o someter al sujeto del desprecio.
La tecnología militar en materia de armamento sistemáticamente somete a test sus innovaciones. Para testar un nuevo lanzagranadas por ejemplo se podría utilizar un muro, y posteriormente medir la amplitud el impacto, la profundidad, la dispersión de los materiales diseminados, etc. No obstante las armas están diseñadas por el sistema, las productoras y el mismo ejército para asesinar, no tienen ningún otro fin, ni disuasorio, ni pacificador, ni tecnológico: el ejército sirve para asesinar, es su misión. Sobretodo asesinar personas. Entonces lo lógico es testar los productos diseñados para asesinar personas… con personas. Eso lo vemos en las guerras ( inventadas para gastar ese material y para mantener nuestro culo en el asiento de las elegidas del “primer mundo” ), pero esas mismas armas, anteriormente, han sido testadas con animales no humanos ( cerdos acribillados, vacas explotadas… ), de modo que podemos decir que el origen de las matanzas militares tiene una directa relación con matanzas de animales no humanos.


El noventa y cinco por ciento de las asesinas en serie norteamericanas ( según un estudio del FBI ), cometieron durante su infancia o adolescencia tortura, vejaciones, violaciones y/o asesinatos contra animales no humanos. De modo que podemos decir que existe una relación directa entre la crueldad cometida contra los animales no humanos como paso previo a la cometida contra los animales humanos.
TODO tipo de sufrimiento y ataques contra los seres humanos han sido anteriormente cometidos -de un modo u otro pero con idéntico patrón-, contra animales no humanos.
Nuestra violencia y fascismo naturales proceden de la falta del respeto básico a la vida, la dignidad y la libertad, por eso la lucha animalista y la lucha por los derechos humanos como fin debiera tener el respeto por cualquier otra especie, por la nuestra propia y por nosotras mismas. El amor y la empatía son medios, el respeto es el fin. Aunque se use el factor emocional ( cincuenta por ciento de nuestra razón social de ser ), está condicionado a la sensibilidad de cada persona, en cambio los avances en materia legal, ética y social se aplican a toda la tribu humana, sin excepciones.
Sólo cuidando las raíces del entendimiento y de la igualdad será posible esperar frutos sanos, hojas oxigenadas y flores interesantes. El asunto es sencillo pero nuestra especie, extraviada en revolcarse en su complejidad, tiene dificultades para comprender la sencillez.











viernes, 15 de enero de 2010

NADA, ES DECIR: TODO

 “Si no fuera Alejandro, quisiera ser Diógenes”
Alejandro Magno

NADA, ES DECIR: TODO
Xavier Bayle
Yo aprendo de los árboles como de los cachalotes o del krill, pero existe un ser que, especial y últimamente me enseña en exclusiva el supremo mecanismo de la vida. La gatita Cassandra.
Rescatamos a Cassandra de la calle, con una gripe gatuna afectada en ambos globos oculares que la dejaron invidente a perpetuidad. Digo “rescatamos de la calle” porque una felina invidente viviendo en ámbitos humanos es, prácticamente seguro, cadáver, cosa que no ocurre con el resto de gatas en libertad, de las que solamente habría que controlar su población, con objeto de que no suceda como con cualquier animal que vive cerca del ser humano (o dominado por él): que quiebra los equilibrios y alcanza unos números insostenibles en baremos naturales. Pero Cassandra vino a casa porque es lo que tienen los animales ciegos y que debieran ver, que no se las apañan.
La diferencia sustancial que advierto entre las personas invidentes y esta gata invidente ( pudiera acaso decir lo mismo de todas las gatas invidentes ), estriba en que la persona invariablemente cae en fases de depresiones, cólera, impotencia, ira, desconsuelo, odio, tristeza…y todas aquellas reacciones habituales en nuestra especie que se originan en el hecho de no poder valerse por sí mismas, en su minusvalía respecto a la autodeterminación, en el orgullo malherido, etc…. Cassandra, contra pronóstico, es el puro deseo de la vida, es absolutamente feliz con una bola de papel que ruede, reclama a sus amigas para jugar y sólo se queja cuando ellas se cansan de jugar y se suben a lugares altos y de difícil acceso a los cuales la pequeña Cassandra no puede acceder, lamentándose tiernamente del juego concluso. Ella sólo necesita agua fresca, pienso, algún que otro capricho gastronómico y cariño y calor de tanto en tanto, el resto de las necesidades se las regala el Universo.
Gato Meditando


Aprender a vivir es una alta práctica a la medida de las boddhisattva del budismo zen, del anacoretismo hindú o de la santidad cristiana, un arte cuya altitud mística sólo unas pocas personas pueden alcanzar, la mayoría de los seres humanos se revuelcan en su estercolero de esclavitud, lecciones mal aprendidas, terrores infusos, problemas prestados, ambiciones robadas y sueños de saldo. Cassandra goza con su propio ronroneo tranquilizador, su respiración coherente y su más absoluta indiferencia a los índices de cotización de la General Motors.
Pero valga decir que cualquier persona que no sea una absoluta imbécil ignora los índices de cotización de GM, a menos que se trate de observadoras alterglobalistas.
Cassandra nació en la calle, como muchas hijas de animales abandonados. Las mercaderes de mascotas en acuerdo con la prostitución gubernamental, permiten la venta y compra ilimitada de animales, estando los albergues de todo el mundo saturados. La frase “cancelación provisional de permisos de comercio de animales domésticos en beneficio del alivio de la situación de los “albergues” locales”, parece una infamia, puesto que nada debe detener el comercio de vidas. Cassandra fue el fruto del error humano, pero se aferra a la vida y la disfruta como si no tuviera nada más que la vida.
Porque, como todos los seres vivos, no tenemos nada más que la vida. Nuestra es nuestra vida y nuestra nuestra muerte, el resto son ridículos adminículos.
Precisamente aquí tenemos en qué consiste la sabiduría mística de la gatita Cassandra: en saber que el sentido de la vida es vivir. Y es en este candente punto donde fracasan incluso las místicas humanas, ocupadísimas en encontrar a deidades, estados supremos de ser, iluminaciones y otras bisuterías, cuando el milagro, el verdadero don, la dicha absoluta, la conciencia superior, consiste en despertarse por la mañana y ver el sol, acto del cual se sabe que es un milagro porque es gratuito. Y lo gratuito fue, es y será lo mejor del mundo, lo único que nos es realmente necesario. No haré inventario, pero mencionaré el viento, los besos, el agua, los paisajes no urbanos, el sueño, el amor, el calor, los ríos, la risa, el llanto, la luna, el sol.

Cassandra no ve el sol que las videntes vemos, ve un sol interior, una luz mucho más intensa que la de todas religiones juntas. Y más cálida. Concentrándose en respirar. Porque respirar es muy importante y lo más urgente. Podemos no comer durante meses, podemos no beber durante días, pero ¿cuántos minutos podemos no respirar?. Las pescadoras lo saben bien, las torturadoras también.
El desproporcionado número de abandonos de animales por culpa de las delincuentes que usan de las vidas como de las cosas, sólo es comprensible en la interpretación que tiene la ciudadana media, que compra animales no humanos como método para soportar una soledad mal asumida, para tener a las niñas calladas con el juguetito sin pilas, con el capricho anual de la familia o cualquier otro despropósito fruto del enfermo laboratorio social, psicópata y caprichoso: humano. Escogen animal como quien escoge tal o cual automóvil, según sus prestaciones o el color de ojos o carrocería-pelaje preferidos. Luego están las racistas, que prefieren los animales de raza bajo los mismos argumentos que el Ku-Klux-Klan prefiere a la gente de piel rosada. Pero no me extenderé con las racistas. Sólo un apunte:
Si no fuera porque las mayoría de los cerdos demuestran tener mucha más inteligencia -racional y emocional-, y sentido común que la mayoría de seres humanos, una diría que la racista tiene una mirada porcina. Sin embargo, para referirse a la misma intención, es preferible usar calificativos no especistas, del orden de alelada, ausente. Estúpida o simple, comparadas sin excesos con las máquinas tragaperras o los calendarios de los talleres mecánicos. Cerebros simples sometidos a mensajes televisivos simples. Carne fácil para la línea de montaje.


Pero, y ya entrando en la línea del activismo ¿cómo esperar resultados duraderos de métodos provisionales?. Se debería ser radical hablando del abandono de animales especialmente en España, donde cientos de miles acaban ahorcados, aplastados en las carreteras, reventados a tiros, usados como saco de arena en entrenamiento de perros de pelea, o asesinados en los patéticos albergues que dispone el estado y los otros, los privados, donde TODOS los horrores posibles y los no imaginados aún no han sido destapados de muchos de ellos. Albergues regentadas por analfabetas y semianormales que no saben pronunciar la palabra etología. Oportunistas y delincuentes a los que la ley debiera aplicarse con esmero. Ahí hay que ser radical.

Y cuando digo radical digo radical, digo radícula, digo raíz. La raíz de los problemas es, como he dicho, el descontrol inmenso en materia de producción de mascotas como si de objetos se trataran mientras los albergues siguen abarrotados mortalmente, regidos negligentemente por coleccionistas y gente sin más escrúpulos que los de recibir subvenciones. La raíz de los problemas son las granjas de cría ilegales españolas y centroeuropeas, la relajación subdesarrollada y delictiva de los cuerpos de (in)seguridad al respecto de la aplicación de las parcas leyes existentes al respecto, la indiferencia de los poderes, ocupados en ponerle tiritas a la gangrena mutilante del sistema neoliberal y la crisis financiera. Mientras todos esos rotos sigan tratándose como descosidos malgastaremos muchísima energía en tratar de detener la hemorragia anual del problema inmenso del abandono animal en España, donde el precio de la vida de las personas no guarda ninguna relación con el precio de la vida animal no humana y donde amantes de las animales se los comen con dos carrillos y lucen sus imbéciles camisetas en quatricomía voceando amor a los perros y los gatos y punto, porque en esas dos especies se acaban los animales según su algo miope punto de vista.


España, donde se consumen 143 kilos de carroña anualmente por española media y donde las granjas intensivas contaminan los acuíferos subterráneos de toda la península para celebrar el sacrosanto San jamón serrano y las longanizas, está muy lejos de amar a los animales, y mucho más lejos de respetarlos.
La ley promulga que debemos tratar a todos los seres humanos por igual… con todas las excepciones que incluso la ley reseña de puro lógicas; aunque se trate por igual a Osama que a Obama -siendo ambas personas terroristas-, y no se trate por igual a una torera famosa que a una vagabunda infectada de sarna, cuando la segunda tiene más probabilidades estadísticas de ser mejor persona que la primera. La segregación existe, sí, pero difieren los motivos. Por eso a un perro se le acaricia la nuca y a una vaca se le secciona, es la misma irracional marginación heredada, cultural, propia de la sociedad que nos dejaron construida. Por mi parte y puestas a escoger, me quedo con el perro, la vaca y la vagabunda. Y a Obama, a Osama y a la torerita, que les den mucho y mal.
La gatita Cassandra no leerá estas palabras, ni las entenderá si se las leo. Ella percibe otros sonidos más lúcidos, otros olores más sugerentes, otra dimensión espectacular de cuanto nos rodea. Mucho más amplia y esencial que la nuestra. La gatita Cassandra no se cuestiona el acierto o el error de nuestra percepción del Universo, sabe más: lo vive.
Y para acabar, ante la eterna cuestión de nuestra lectura del Universo, de cómo lo percibimos, surge como respuesta una lógica segunda pregunta más inquietante: vale, pero, ¿cómo nos percibe a nosotras el Universo?

Xavier Bayle







jueves, 14 de enero de 2010

Lluvia sin truenos

La ideología del movimiento por los derechos animales


Colaboración:

grillats i companyia | llibertat o mort |
www.kaosenlared.net/noticia/novetat-editorial-lluvia-sin-truenos




Este libro es uno de los libros más completos de entre aquellos que han sido escritos hasta el momento sobre las estrategias del movimiento por los derechos animales. La mayoría de los libros que tratan la llamada “cuestión animal” (el tema de la consideración de los animales no humanos y nuestra relación con ellos), se han centrado en explicar los argumentos de cara a tener en cuenta a estos.

El trabajo de Francione tiene un objetivo distinto. Lo que Francione investiga es cuál es el mejor modo en el que puede llevarse a cabo la lucha para conseguir que efectivamente los animales no humanos sean respetados. Es uno de los libros de contenido práctico más relevante sobre esta temática tras la publicación de Liberación Animal, obra a la que se opone en distintos puntos. Sin embargo, aunque ha sido ampliamente leído por activistas de diferentes países, sus contribuciones, muy importantes, no han recibido hasta el momento toda la atención que merecen.

Por otra parte, tanto el propio Francione como otros que han reflexionado sobre la cuestión han llegado en la actualidad a conclusiones que superan las posiciones defendidas en él, y plantean perspectivas en ciertos sentidos distinta a la hora de oponerse a la utilización de los animales como recursos (si bien igualmente opuestas a las de Singer).

Características:
300 páginas
ni copyleft, ni copyright ni oxtias
Ni ISBN ni Dep. Legal
Precio: 6€ (30% para distris)

Edita:
Individualidades libertarias antiespecistas

Distribuye:

Arterebelde
apdo.55 28901
Getafe (Madrid)
info@arterebelde.org    http://www.arterebelde.org

El grillo libertario
C/ Florida nº 40, baixos
Cornellà (Barcelona)
AP: 287 - 08940
elgrillolibertario@nodo50.org    www.nodo50.org/elgrillolibertario

Víctimas del progreso:
Apdo.24037 - 28080
Madrid
victimrecords@yahoo.es                  

http://www.kaosenlared.net/noticia/novetat-editorial-lluvia-sin-truenos




Reseña de Rain Without Thunder (parte II)



Reseña del libro de Gary Francione Lluvia sin truenos: la ideología del movimiento por los derechos animales. (parte II) 

Óscar Horta

En la primera parte de la reseña se apuntaron algunos motivos por los que la búsqueda de regulaciones en el modo en el que se usa a los animales no humanos es cuestionable. El más significativo, no obstante, es que implica, por lo común, un gasto enorme de recursos (su consecución requiere una gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo), para resultados cuya relevancia es siempre muy relativa (y en el caso de la práctica que más daño causa a los animales no humanos, la pesca comercial, inviable). En realidad, esto no ocurre sólo en el caso del regulacionismo. Es fundamental plantearse siempre que se quiera llevar a cabo una estrategia el coste de recursos que esta tendrá, pues es posible que si empleamos tales recursos de mejor modo podamos conseguir unos mejores resultados. Tal reflexión resulta básica, sobre todo, cuando los medios humanos y económicos de los que disponemos son limitados. (Esto lo olvidan a menudo teóricos que defienden estrategias que únicamente pueden ponerse en práctica por organizaciones que operan en ciertos países europeos, Estados Unidos, Australia, etc., dado que sólo ellas tienen el dinero para llevarlas a cabo. Predican que son estrategias óptimas a nivel universal, cuando en otros países seguirlas resulta absurdo, pues no hay recursos para ello, y los medios disponibles serían aprovechados mucho mejor siguiendo otras vías de acción. 

 

Volviendo al texto, Francione pasa, una vez cuestionado el regulacionismo, a proponer su alternativa. El capítulo sexto lleva por título “¿Es utópica la teoría de los derechos animales?” (“Is Animal Rights a ‘Utopian’ Theory”). En este, así como en el siguiente, “La teoría de los derechos: una perspectiva escalonada” (“Rights Theory: An Incremental Approach”), Francione responde a las afirmaciones que los defensores del regulacionismo hacen al sostener que el enfoque de los derechos animales es utópico, de fines nobles, pero ineficiente en la práctica. Francione presenta su idea del tipo de logros que pueden en realidad hacer avanzar al movimiento hacia sus logros. Defiende que estos deberían significar avances reales para los animales no humanos, dejando de lado, así, los efectos contraproducentes que apunta que tienen las campañas regulacionistas. Así, escribe que el movimiento ha de ir progresando mediante la consecución de logros escalonados. Estos deben constituir prohibiciones, no regulaciones, de ciertos usos de los animales no humanos (implicando así, por ejemplo, el fin del uso de animales no humanos en circos, no su entrenamiento con látigos). Esto implica ya, de algún modo, que la prohibición debe serlo de una actividad constitutiva de la práctica que se quiere cuestionar (en este caso, el uso de animales en circos). Para poner otro ejemplo de esto: prohibir mantener más de tres visones en una jaula para obtener su piel no prohibe algo constitutivo de esta práctica. Prohibir la cría de visones con este fin sí lo sería. 







A este requisito añade Francione también el siguiente. La prohibición debe formularse con el fin de defender un interés de los animales utilizados con tal fin (y no un interés humano en terminar con este). La prohibición del uso de pieles por motivos, supongamos, económicos ayudaría a los animales que de lo contrario serían usado con tal fin, pero no sería en sí una prohibición que hiciese avanzar en modo alguno el cuestionamiento del uso de animales no humanos como tal (más aun, puede llevar a ver este como trivial, puesto que los animales no humanos deberían ser vistos como los primeros afectados por las prácticas en las que son utilizados). Asimismo, la prohibición ha de implicar que los intereses de los animales protegidos por ella deben ser respetados de manera absoluta, tal y como lo haría su protección por medio de derechos. A pesar de que en un contexto como el actual, en el que los animales no humanos son considerados cosas, no pueden disfrutar realmente de derechos legales, mientras tal situación no sea transformada la protección que se otorgue a estos debe adoptar tal forma. Finalmente, sostiene Francione que la prohibición no debe tener como fin que una cierta práctica que utilice a los animales no humanos dé lugar a otra (como ocurrirá, por ejemplo, si se prohibe el uso de simios para la realización de experimentos de cara a sustituir estos por perros, ratones u otros animales). 

Acerca de esta estrategia hay que hacer un apunte. Si bien algunos de los argumentos en contra del regulacionismo no operan del mismo modo en el caso de las prohibiciones graduales que propone Francione, hay que apuntar que al menos el relativo al gasto de recursos sí lo hace. De manera que todo lo dicho con anterioridad con respecto a este ha de tenerse en cuenta también aquí.





De hecho, vale la pena apuntar que a día de hoy Francione defiende centrarse en cuestionar los argumentos que buscan justificar el uso de los animales no humanos como recursos, lo que tiene su exponente básico en la difusión del veganismo. Esto implica dejar de lado la fijación en prohibiciones que encontramos en Rain without Thunder.
Para finalizar, en las conclusiones del libro, tras resumir algunas de las ideas que ha presentado con anterioridad en este, Francione explica que sus puntos de vista sobre cuestiones de estrategia no han de confundirse en modo alguno con un cuestionamiento de las intenciones de aquellos que llevan a cabo estas. Insiste repetidamente que sus análisis no crítican en modo alguno las motivaciones de nadie en particular.  Dice sobre esto:

“Asumo que todo el mundo tiene una intención buena y que estas son, simplemente, cuestiones difíciles que no han sido sometidas a mucha discusión dentro del movimiento”.

Aquí hay que apuntar que, en honor a la verdad, el tono muchas veces hostil y beligerante del texto de Francione no siempre refleja esto. En cualquier caso, hay que indicar que esta idea debería ser tenida muy en cuenta a la hora de acercarse los análisis que Francione ha llevado a cabo, así como los de otros que se han preocupado de examinar las distintas estrategias que cabe seguir a la hora de combatir la discriminación y el uso de animales no humanos. Es preciso considerar estos objetivamente y sin que ello implique una confrontación u hostilidad (aunque, como digo, a menudo el propio Francione no lo haga). En este punto es interesante leer lo que el mismo Francione comenta justo tras escribir las líneas arriba transcritas. Escribe lo siguiente sobre la falta de debate actual dentro del movimiento:

“quizás en parte porque los activistas animalistas están tan sobrecargados con las luchas del día a día, la teoría ha sido considerada un ‘lujo’ irrelevante.”






Tal y como muestra Francione, esta idea ha hecho mucho daño al movimiento contra el uso de animales no humanos. Para decirlo simple y claramente: no es realista esperar que podamos hacer las cosas espontáneamente, sin reflexión, y hacerlas bien de forma automática, sin haber pensado antes en profundidad sobre cómo hacerlas. La discusión sobre estas cuestiones, lejos de ser un “lujo”, constituye el único camino por el cual el movimiento puede llegar a tener éxito.
La obra termina con un epílogo “Epílogo: marchando hacia atrás” (“Postscript: Marching Backwards”). En él, Francione critica la dirección tomada por el movimiento pro derechos animales en Estados Unidos a propósito la “Marcha por los Animales que tuvo lugar en 1996. En esta, la referencia a los derechos animales (que había estado presente en una marcha anterior celebrada en 1990) fue eliminada, con la intención de hacer el evento más aceptable para la opinión pública. Francione apunta, correctamente, que un movimiento que no se atreve a expresar a la opinión pública aquello que quiere lograr no será nunca capaz de alcanzarlo. Y sostiene que esto es lo que ha estado ocurriendo en el caso del movimiento por los derechos animales estadounidense a mediados de los noventa. (Cabe indicar aquí que Francione continúa creyendo que este es el caso en la actualidad. Si bien hoy en día habla ya directamente de quienes usan el regulacionismo para combatir el uso de animales no humanos indicando que constituyen un movimiento aparte del que busca sus mismos objetivos mediante otras estrategias, lo cual parece cuestionable). La consecución de los objetivos del movimiento depende de que su mensaje llegue al público. Por este motivo, es enormemente preocupante que tal mensaje no se transmita (como ocurre, por ejemplo, cuando no se defiende el vegetarianismo por miedo al rechazo).

Otras obras de Gary Francione relacionadas con el tema:

Animals, Property and the Law, Temple University Press, Philadelphia, 1995.
Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog?, Temple University Press, Philadelphia, 2000.
Animals as Persons: Essays on the Abolition of Animal Exploitation, Columbia University Press, New York, 2008.

Dr. Óscar Horta






sábado, 9 de enero de 2010

DIOSES Y PERROS






“El primer beso no se da con la boca sino con los ojos”
O.K. Bernhardt

DIOSES Y PERROS
Existen dos inventos en la historia del ser humano sin los cuales ni el curso ni la idiosincrasia de la sociedad hubieran sido lo que son, estoy refiriéndome a dos creaciones humanas clave a la hora de dimensionar el universo desde el punto de vista de nuestra especie: dios y el perro.
Dios y el perro son seres míticos hechos a nuestra medida, no existen en una naturaleza abarcable de las cosas. El ser humano extrajo a dios de su caja de miedos y flaquezas para responder a veces con violencia a veces con piedad a los vaivenes de su naturaleza desequilibrada que no aceptaba las leyes de la Naturaleza, justificando de un modo curiosamente megalómano -y extremadamente parcial-, su existencia en el universo. El perro no obstante fue algo más físico y rastrero, pues fue arrancado del lobo original para darle un rostro animal a la humanidad, para fingirla ser mejor de lo que era, dado que resulta innegable la participación del perro como puente entre el mono que pretendemos abandonar y el humano racional ( demasiado robotizado para mi gusto ), al que estamos por llegar. Una de las múltiples infamias que nuestra especie comete con el perro consiste en hacer tantos tipos de perro como de personas, hay modelos gamas, modalidades, formas, colores… las razas de perros son espejos de los tipos humanos. Por eso tenemos chihuahuas, caniches, rotweillers, canelos, dogos, bull-terrieres, salchicha, setters, y tantas y tantas otras ilustraciones de caracteres humanos que el perro representa sin su consentimiento.



El perro indudablemente, nos sufre siendo. Sin embargo para llegar a los valores educativos, de fidelidad, de amor absoluto, de apego, de coordinación y cooperación, etc. que tienen estos animales, al ser humano le queda mucho por recorrer, o simplemente sucede que los dejo atrás cuando dejo atrás al animal que fuimos antes de ser lo que ahora somos. Sea lo que sea que seamos.
En éste ámbito los cementerios para animales no humanos son tan perversos como los cementerios para los animales humanos, donde las muertas ocupan mas lugar que los vivas, santificando la muerte de un modo enfermizo y robándole espacios a los animales salvajes para imponer nuestra gloria mortal.


Cuando en los tiempos actuales, con todas sus digresiones y renuncias, iluminaciones y escepticismos, conciencias y desacuerdos, una no puede eludir el aluvión de tendencias y hechos científicos que apuntan al ser humano como un ser inferior, el humanismo agoniza estrangulado por el antropocentrismo. Antropocentrismo evidente, nítidamente identificable porque sale en televisión, viste pieles o cueros y uniforme de camuflaje, se botoxiza las cejas y canta ante masivos coliseos letras insultantes, pretendiendo mantener como estandarte esa parte mala de la infancia (la que ignora, la que es cruel, la que es caprichosa y llorona ), para defenestrar la buena que nos habla de la inocencia y de la humildad -en suma, de algún tipo de pureza-. En ese medioambiente social y paleontológico el ser humano carece de opciones colectivas, suspende su labor de individuo para amoldarse al sistema común. Es decir, abandona su voluntad para refugiarse en el calor del grupo, que no es un medio de cooperación sino un usufructo.
Entonces una asocia que ese abandono de la responsabilidad personal ante nuestra propia biografía para entregarse a la corriente común no es muy disímil del efecto producido por la narcodependencia de ciertas personas a sustancias tóxicas de todo tipo, desde el café a la cocaína, el crack, los fármacos, la heroína, el tabaco, la carne, la leche, el pegamento o el hachís, porque todos actúan del mismo modo: anulando la identidad o transmutándola a esferas de invalidación de nuestro libre albedrío, buscando placeres agresivos con nuestro cuerpo o el de las demás. Es, por resumir, una manera de “ser no siendo”, una libertad ( dicen algunas ), barata y esclava donde, repito, el individuo carece de opciones, atosigada por agentes exteriores.
Hay gente que se suicida cortándose las venas dentro de una bañera, las hay que escogen saltar por el balcón y las hay (una enorme mayoría ), que utilizan el método de adaptarse al sistema.



Y para aquellas que quieren vivir y dejar vivir un camino directo es que existe el veganismo.
El veganismo por ejemplo no es ni mucho menos solamente una dieta, sino que pretende abarcar y eliminar cualquier tipo de despotismo contra las especies animales, por eso una vegana racista tiene poco de vegana, por ejemplo. Sin embargo, más allá del discurso causal el veganismo es ante todo una estrategia, y por encima de los otros objetivos es un ataque económico al sistema financiero que permite el exterminio masivo y unilateral de la especie humana contra el resto de las especies. No debe haber orgullo en el veganismo ni odio ( aunque hayan, muy lamentablemente ), solamente la felicidad de haber despertado de la pesadilla civilizatoria. El veganismo como herramienta de liberación animal no se centra en la búsqueda personal del equilibrio, ni en la renuncia como camino de evolución individual, ni en la bondad que somos capaces (y debemos) de alcanzar, sino una vía eficaz para minar los intereses de la máquina industrial genocida que llamamos Cadena Alimentaria Humana.


Cerrando la entrada de dinero se cierran las actividades sociales, únicamente sustentadas en la razón financiera, y donde el evitar (mediante la renuncia a la demanda ), que los animales no humanos nazcan es ya de por sí liberarlos.
Evidentemente que una, dos o cien personas renuncien a financiar el engranaje dentado del espejismo no va a boicotearlo severamente, puesto que las pérdidas económicas en el mejor están externalizadas a los propios gobiernos (o sea, que pagamos las contribuyentes), y en el peor de los casos resultan mínimas a las mercaderes, sean Campofrío, Nestlé, Kraft, Danone o cualquier otra corporación transnacional. No obstante se crea una consciencia social, una red y una alternativa real en tiempos de conflictos reales. Donde la crisis ecológica global que afecta a todas y cada una de las criaturas vivas de este planeta necesita ya hace tiempo de respuestas contundentes que llegan demasiado lentamente.


Soy persona que se cuestiona constantemente la legitimidad del ser humano en este planeta, su valor sobre la Tierra, y me cuesta encontrar respuestas. Siendo artista la cosa parece bastante sencilla, basta con recurrir a la coartada de imaginación, a la sensibilidad, a la belleza del acto creativo y del producto generado para validar nuestra permanencia terrestre. Sin embargo no hay que perder el norte de lo que resulta importante para el planeta y el equilibrio de los seres que lo habitamos para desestimar de inmediato aquellas razones que nos parecen imponderables. La poesía, las artes plásticas, los fastuosos edificios funerarios, la orfebrería o la moderna tecnología en materias de energías renovables o reciclaje están únicamente diseñadas para satisfacernos o, en el peor de los casos, para tratar de salvar los efectos de nuestra devastador modo de vida, de una irresponsabilidad a la altura de nuestra miseria intelectual y ética. La música es lo único que ha salvado una primera criba dado que algunos animales reaccionan con estímulos de placer ante las notas musicales, el resto de todos nuestros asuntos resultan triviales o destructivos directamente para el medio ambiente y la garantía de supervivencia incluso de nuestra especie.
El ser humano es un milagro (desvestidle el sentido religioso ), una excepción de la naturaleza, supremacía la cual la ciencia no puede explicar de modo coherente sino sólo con argumentos antropocentristas. El ser humano nace y muere desnudo, tarda demasiado en hacerse adulto e independiente, tiene una infancia larga y frágil, es incapaz de correr para alcanzar una presa (por eso debe ser agricultor ), enferma con rapidez, es poco resistente en general, tiene poco desarrollados los sentidos y pierde poco a poco la intuición, el instinto de pervivencia. En el medio natural, desasistido de sociedad, el ser humano tiene pocas probabilidades de sobrevivir, es realmente difícil que el animal humano prospere y realmente sobrecogedor que lo haya hecho. ¿A qué se debe ?, ¿ es nuestra inteligencia realmente la causa de nuestra soberanía ?, ¿ somos más astutas ?, ¿ más valientes ?, ¿ más creativas ?… No, simplemente el ser humano conoce y acondiciona el mal. El ser humano es perverso y carece completamente de escrúpulos. La única forma de civilización y concepto ético que posee el ser humano ha sido gracias a miles de años de formación, porque en realidad el ser humano es un residuo incompleto, una especie menor, una degeneración del primate, deificado únicamente ante sus propios ojos. En la Naturaleza y contra ella el ser humano es poco probable. No es su inteligencia el arma evolutiva, sino su capacidad de mentir, engañar y exterminar.
Es por ello que no solamente se debe entender la lucha por la cabeza, es decir por los argumentos intelectuales, porque viene a ser como comenzar a construir una casa por el tejado, sencillamente se viene abajo, o es preciso un innúmero ilógico de estructuras adyacentes para lograr que se mantenga. La lucha animalista, como un cuerpo humano, debe comenzar por los pies y las piernas, por las razones ecológicas y la ley de la tierra, después pasar por el estómago (veganismo ) a la hora de aplicar el antiespecismo, luego por el corazón, las razones emocionales y por último, comprender todo este entramado de situaciones y argumentos y establecer reglas y bases intelectuales para dimensionar qué es lo que hemos hecho y por qué.


¿Ecologista y carnívora?: de ningún modo. No se trata de hipocresía únicamente, sino de comulgar con una influencia real si realmente pretendemos cambiar las cosas, y aplicar soluciones a la altura del problema, sin infantilismos ni contradicciones. Hay tres veces más animales “de consumo” que personas, 153 millones de animales mueren cada día y treinta mil hectáreas de selva tropical son destruidas cada día para alimentar las insaciables gulas del mundo. La extinción del planeta no es ya sólo una frase. Lo estamos consiguiendo.
Ni dioses ni perros van a ayudarnos ante nuestro peligro de extinción porque como ellos es nuestra culpa, hay que ser responsables y acertar. Hay que volver a la tierra, hay que ser un poco inhumanas para sobrevivir, escuchando la voz de la infancia buena que nos dice desde dentro cosas familiares. Cuando los animales no humanos dejen de ser comida que anda y los animales humanos dejen de ser recursos de progreso, descubriremos unánimemente que la tortura destruye a quien la recibe y a quien la causa en igual porcentaje, descubriremos que no es necesario matar para vivir, ni torturar para crecer. Porque vivir y crecer son asuntos simples y naturales y no necesitan violencia, ni sangre vertida, ni vidas atormentadas, porque un día decidimos erradicar la violencia de nuestra sociedad.
Y porque, en resumen, sólo es preciso poner en práctica las teorías.















jueves, 7 de enero de 2010

Carta abierta al Gobierno y Parlamento de Cataluña


Os paso la carta que voy a enviar a las diferentes autoridades de Cataluña para que tomen
en consideración el sentir de la mayoría de nosotros y se consiga de una vez por todas, terminar con
las corridas de toros en esta parte del país como ya se ha conseguido en otros lugares.
Podéis hacer uso de ella, modificar, omitir o añadir lo que veáis conveniente.
A continuación os informo de los correos y enlaces donde podéis hacer llegar vuestra petición.



Un saludo

NoTeSalves

Corrida-de-toros.jpg corrida de toros image by skyeyes_photo




Señores del Gobierno y Parlamento Catalán:



Próximamente tendrá lugar en el  Parlamento el debate  sobre  la modificación o no, del Artículo 6 de la Ley de Protección de los Animales de Cataluña que declara: «se prohíbe el uso de animales en peleas y espectáculos u otras actividades, si pueden ocasionarles sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos antinaturales, o bien si pueden herir la sensibilidad de las personas que los contemplan. Quedan excluidas de estas prohibiciones, la fiesta de los toros». A ustedes, autoridades que ostentan un cargo de suma responsabilidad con capacidad de tomar decisiones fundamentales en su ámbito territorial, les insto a que tomen en consideración el sentir de millones de ciudadanos que no entendemos el por qué de la exclusión de los toros  dentro de la protección que otros animales igualmente sintientes tienen en su legislación. El sufrimiento y la crueldad no pueden estar prohibidos en una especie y amparados y fomentados en otra. El dolor ante la tortura es el mismo, y un mismo resultado: la pérdida de la vida cuando el suplicio y la aflicción rebasan los límites que cualquier cuerpo puede soportar.
No existe argumentación alguna que pueda mantenerse en pie cuando la justicia y la conmiseración reclaman un trato digno hacia criaturas que no pueden defenderse, protagonistas y mártires involuntarios de una tradición anacrónica.
Demuestren que están al servicio de la sociedad al actuar de acuerdo con el sentir de la mayoría evolucionada, culta, convencidos de la necesidad de un cambio en el trato ético hacia los animales.
Ustedes tienen la última palabra. No pueden decepcionar a sus conciudadanos






Nombre y apellidos
DNI
País



Carta traducida al catalán:


Senyors del Govern i Parlament Català:


Pròximament tindrà lloc en el Parlament el debat sobre la modificació o no, de l'Article 6 de la Llei de Protecció dels Animals de Catalunya que declara: «es prohibeix l'ús d'animals en baralles i espectacles o altres activitats, si poden ocasionar-los sofriment o poden ser objecte de burles o tractaments antinaturals, o bé si poden ferir la sensibilitat de les persones que els contemplen. Queden excloses d'aquestes prohibicions, la festa dels toros.» A vostès, autoritats que ostenten un càrrec de summa responsabilitat amb capacitat de prendre decisions fonamentals en el seu àmbit territorial, els  insto que prenguin en consideració el sentir de milions de ciutadans que no entenem el per què de l'exclusió dels toros dins de la protecció que altres animals igualment sensibles tenen en la seva legislació.

El sofriment i la crueltat no poden estar prohibits en una espècie i emparats i fomentats en una altra. El dolor davant de la tortura és el mateix, i un mateix resultat: la pèrdua de la vida quan el suplici i l'aflicció  excedeixen els límits que qualsevol cos pot suportar.

No existeix cap argumentació que pugui mantenir-se dempeus quan la justícia i la commiseració reclamen un tracte digne cap a criatures que no poden defensar-se, protagonistes i màrtirs involuntaris d'una tradició anacrònica.


Demostrin que estan al servei de la societat en actuar d'acord amb el sentir de la majoria evolucionada, culta, convençuts de la necessitat d'un canvi en el tracte ètic cap als animals.
Vostès tenen l'última paraula. No poden decebre els seus conciutadans.








Correos: 


Gobierno de Cataluña

Direcció General d'Atenció Ciutadana 
Via Laietana, 14 3r
08003 BARCELONA



Equip de Govern









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consellersaura@gencat.cat 



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Conseller de Cultura i Mitjans de Comunicació
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